07 diciembre 2024
A veces, cuando peor te crees sentir, no ves la manera de que tu cuerpo arrastre sus miserias con decoro por donde se luce el personal que así lo hace y cuando ya has perdido toda fe en recuperar el orgullo castizo, curiosamente, entonces, aparece esa persona que parece salir del cielo, te da la mano y te dice: “Ánimo, Enrique … ¿Bailamos?” y lo consigues.