Cuando un vietnamita fallece, el cuerpo se lava y se viste.
Unos palillos se colocan entre los dientes, y un poco de arroz y tres monedas se colocan en la boca.
Este acto permitirá a su alma pagar su viaje al más allá. El cuerpo se coloca en un petate tendido en el suelo de acuerdo con el dicho: "siendo nacido de la tierra, debe regresar a la tierra". El cadáver es envuelto con una tela blanca, y colocado en el ataúd.
Durante el funeral, la familia del difunto viste las ropas de luto. El hijo y las chicas usan turbantes y túnicas de gasa blanca y un sombrero de hojas secas de plátano. La fecha y la hora de la procesión fúnebre deben ser cuidadosamente seleccionadas.
El ataúd se expone durante tres días hasta cinco días, pero puede durar más tiempo sí la familia están esperando la llegada de otros familiares. Los familiares, amigos y descendientes participan en el funeral para acompañar al fallecido camino al cementerio.