18 octubre 2022
– Mientras mantengo mi rehabilitación «almática», física y traumática, sigo aquí escribiendo de modo furtivo y apartado del muy interesante y añorado ruido bloguero. Hoy lo haré por una buena causa, tuve un sueño delator y ejecutor de alguna esencia que da luz a mi estado.
– Soñé que conversaba con mis hadas de la vida y la muerte, y ambas me recriminaban mi total indiferencia por los asuntos de actualidad, es decir, la guerra de Ucrania, las tensiones en el mercado energético, las constantes noticias sobre broncas callejeras, violaciones, asesinatos de película de terror, el ascenso y acceso de los nuevos y viejos dictadores en el gobierno de los paises lejanos y cercanos, en fin, cosas del día a día en los TD. Una de ellas, la más exigente (la vida) me decía:
«Enrique ¿qué te está pasando?»
y yo, aunque tardé unos segundos en contestar, le dije:
«No sé, me siento como si estuviera agarrado (a cincuenta metros del suelo) a una gruesa y larga cuerda que cuelga de un alto y acristalado edificio empresarial, donde, mientras mi fuerza flojea y mi alma está intentando aflorar el ánimo necesario para resistir, vas tú y me preguntas si los cristales se ven sucios desde mi privilegiada situación».
– El sueño no tuvo final pues se deshizo en la luz de la persiana que subía y en la de una voz angelical que remató mi somnolencia con un agradable y sensual susurro en mi oído bueno:
«Enrique, arriba que ya son las siete y a las nueve nos esperan en el HSJ».
Fuente: etf1949.wordpress.com