16 agosto 2022
– Enric, despierta, es domingo, Papá nos lleva al Cinerama del Paralelo.
– Esos domingos de fútbol en Sarriá.
– Esas tardes de radio en los domingos de dulce felicidad a su amparo.
– Esas largas mañanas de domingo de Playa, caravana en la carretera eterna y de calor africano hasta llegar a Sitges, al Garraf o a la Barceloneta de mis amores.
– Esos helados de vainilla hechos a mano con esa heladera de manivela y mucho hielo picado … todo un arte paternal ahora ignorado, aunque nunca olvidado.
– Esas misas en «La bella iglesia de El Pino».
– Ese enséñame y cuéntame, todo Papá que tú sabes mucho.
– Ese sentimiento inalcanzable al abrazarme a Él en esas noches de pavor, sueños horribles y cama mojada de mi más tierna infancia.
– Esas educativas charlas en las cenas de familia …
– Ese Papá siempre trabajando, pluriempleado, cansado, agotado, ese hombre feliz, ese hombre que lo dio siempre todo por nosotros, por todos los suyos … esos abrazos al despedir el día y dejarme en el sueño.
– Ese bendito hombre, un héroe más de los de su generación, un maldito día como hoy, hace ya treinta y cuatro años, me dejó huérfano de Él.
- Ese día creí que una importante parte de mi murió con Él.
- Me dejó sin avisarme, sin queja alguna, sin reproche ninguno, sólo dejó su querer y el «ese no sé si se sintió lo bastante querido» … esa fue mi pena y mi castigo por haberlo puesto en el cajón de los inmortales, en ése donde se guardan las cosas que quieres, pero que las dejas ahí, para adorarlas ese maldito día en que por fin la vida, tu vida, te deja o te da tiempo para ello.
- Ese día llegó, pero ya era tarde, nunca me perdonaré no habérselo dicho una y mil veces más y a su tiempo. No tuve tiempo de decirle mi adiós, mi adiós, Papá siempre te quise y siempre te querré.
Fuente: etarragof.blogspot.com