11 abril 2022
- Cuando era niño, muy niño, (queda tan lejos que...), cuando llegaba la Semana Santa, el mundo de las emociones me hacían creer en esa gran tragedia que es la muerte y pasión de Cristo.
- Santa inocencia. Con los años aprendí a creer en la idea, pero también con los años, le perdí fe y apego a la estructura.
- Con todo, santo sea el recuerdo de aquel niño que veía desfilar a los romanos por la Via Layetana de mi Barcelona natal, acompañando al tal Jesús llamado el nazareno, que iba cargando su cruz, mientras un silencio sepulcral solo roto por las pisadas de los soldados y el repicar de los tambores de la muerte, hacían que aquel niño llorara de pena por el dolor de ese hombre al que nunca olvidó y al que aún hoy, cree que se le aparece en sus sueños.
Imagen: A mediados de los años 20, al antiguo Señor de la Salud de la Cofradía de los Gitanos, la imponente Imagen de Montes de Oca destruida en el verano de 1936, llegando con su túnica bordada a los Palcos en una mañana de Viernes Santo.
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Fuente: etfreixes.blogspot.com