Fotografía de Robert Doissneau – Amor de calle
22 mayo 2015
Pepito, ese hombre que fue portero de finca desde que Noé atracó en algún puerto, tiene, curiosamente y a pesar de su ignorancia universitaria, la sabiduría del que conoce la vida de todos los miles de vecinos que tuvo a su cuidado, su experiencia y conocimiento sobre los problemas, maldades y secretos inconfesables de la gente de a pie, lo cual es mayor que la de cualquier mortal. Su opinión en la tertulia del Ateneo de esta madrugada de niebla Londinense, trasladada al Mediterráneo, sentados en el banco playero de nuestro Ateneo menor, opinando sobre las causas por las que se debe aspirar a ser feliz por encima de cualquier otra causa, se ha hecho con el “premio de opinión” de hoy:
“Ser discreto a la hora de opinar sobre la vida de los demás, (eso me ha mantenido en el empleo, años y años), tener la suerte de conocer las verdades, las mentiras y las intimidades inconfesables de cada cuál, me hacen ser capaz de apreciar la virtud de mi propia vida llena de fidelidad, de adorar a mi mujer de toda la vida, de amor a mi sensación de agente familiar, de sinceridad, de apreciar los valores de una vida en común, de saber cuales eran mis logros por modestos que parecieran, de no arrepentirme para nada de no haber podido acceder a estudios de nivel cultural mínimo, de ser un admirador de mi ocupación - mal pagado, claro - pero gran amante de la ocupación laboral plena a la vez que un gran enamorado de mi condición de Padre y ahora abuelo … eso me ha hecho feliz, muy feliz”.
Enrique Tarragó Freixes - (etf-etc-etl)
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Fuente: etarrago.tumblr.com