En el aguamanil de la aceptación colectiva
ociedades enteras se lavan las manos de sus responsabilidades,
para después justificar sus propias actuaciones,
entonces así permitir que delincuentes corruptos y antisociales
consigan llegar hasta las instancias del poder popular,
encontrando la manera ideal de minimizar sus errores.
Son estos cultos delincuentes los que luego alegan
que no es por razón de sus culpas y sus acciones los motivos
por los que los incultos no se apropien de sus decisiones,
ni que tampoco quieran votar, al creer que ésta es la forma
de multiplicar los problemas que padecen con resignación;
Colombia es el mejor ejemplo de este tipo de sociedad.