18 agosto 2021
– No soy capaz de entender como pueden existir negacionistas de la COVID-19, mientras que el 87% de las camas ocupadas, hoy, en las UCIs de los hospitales españoles, por ejemplo, están ocupadas por ellos, por esos estúpidos negacionistas y antivacunas.
– No puedo entender que algunos países del mundo occidental europeo, (entre ellos España), estén ofreciendo espacio de acogida a los refugiados que salgan de Afganistán, cuando ningún país europeo, incluído España, tiene lugares solventes para atenderlos como debieran. Los que ya han llegado hasta ahora, procedentes de Marruecos, Argelia o de lejanos paises Subsaharianos, viven de mala manera hacinados en Centros llamados para refugiados que más bien parecen cárceles de la guerra y postguerra europea.
– No soy capaz de entender por qué el precio del Kw/h para consumo doméstico o industrial se ha duplicado en un año en toda Europa y triplicado en España, sin que ningún Gobierno haga nada para corregirlo o, al menos, explicarlo.
– No acabo de entender por qué los jóvenes han decidido en toda Europa, con mayor o menor agresividad, dedicarse a vivir empapados en alcohol durante todas las noches de los fines de semana y que en verano se ha convertido en praxis diaria, con el aliciente y divertimento complementario de enfrentarse, brutalmente, a la Policía de cada ciudad cuando esta intenta disolverlos por estar bebiendo en la calle y/o por incumplir el toque de queda.
– No consigo entender que una parte de la juventud menos solvente de los pueblos de la costa mediterránea de toda Europa y de Africa, vivan del contrabando de droga jugándose la vida a diario en transportes que sufren persecución policial y un gran riesgo de ser detenidos, lo que les resulta más rentable que dedicarse a vivir de un trabajo honrado. Es realmente sorprendente que se sepa donde viven, quien los maneja y de que mafias se trata y que, sin embargo, todos ellos, jóvenes y mafias, campen a sus anchas por nuestras costas.
– No consigo entender tantas y tantas cosas que no soy capaz de asumir que esa actitud pase, simplemente, por ser un nuevo viejo más en esa galería de espectadores invisibles de la Sociedad actual y que nada podemos hacer para ser escuchados por la parte gobernante de una Sociedad que está en manos del favoritismo político, de su propio bienestar, de su cuota de poder y de las encuestas de intención de voto, antes que la de resolver los problemas de sus ciudadanos.
– La Sociedad llamada occidental está en crisis, los tres pilares fundamentales que la sustentan o sustentaban, “Religión, Familia y Contrato”, son papel mojado y no parece que este cómodo mundo en el que vivimos en Occidente muestre idealismos y/o idealistas en los que sustentar un esperanzador futuro.
– Lo sé, sorry, hoy no es mi día favorito para estar de buen humor, pero voy a hacer, una vez más, un nuevo esfuerzo para levantar el ánimo, haciéndome pasar por un abuelo simpático que solo cuenta cuentos o que a ratos, parece estar loco cuando cuenta sucesos magistralmente imposibles a sus nietos. Jugaré a hacer ver que nada me pasa, que estoy bien, que si me caigo a veces no es porque esté enfermo o tengo una rara enfermedad que ya no me deja estar mucho tiempo de pie, no, seguiré riéndome como un tonto, abrazando a la abuela, silbando, y mostrando una cara feliz en mis largas sesiones de VideoLL con mis enanos. Contestaré a mis amigos del wasap con mis versos y coquetos regateos como hago siempre. Atenderé a mis amigos-e de mi mejor manera y no diré aquello que suelo decir cuando estoy solo: “Siempre llegamos tarde donde nunca pasa nada”.
– Me voy dejando aquí una vieja canción de Serrat que fue creada y publicada por primera vez en 1981 y que hoy, cuarenta años después, sigue siendo más vigente que nunca su mensaje: “La instancia … a quien corresponda”. No dejéis de escucharla y, ah, prometo mañana estar mejor, mucho mejor que hoy.
Fuente: etfreixes.blogspot.com