Fotografía de Cristina García Rodero
09 marzo 2021
– Nos mirábamos ambos con la misma cara que se mira a aquél que le ves como si la vida le hubiera pasado por encima.
– Después, ambos, hemos hecho cara de sorpresa y luego hemos soltado, también ambos, ese conocido: ¿Eres tú?
– Un abrazo, un cortadito descafeinado con sacarina y una charla de cinco minutos que ha sabido a uno, ha concluido con un reencuentro inesperado.
– Encontrar y que te salude, un compañero del pasado profesional en la cola del pan y en tiempos de pandemia, es un privilegio reservado a gente que, como nosotros, hemos intentado estar en el lugar correcto, ya sabéis, como el musguito a la piedra.
– Al despedirnos y cuando ya, ambos, habíamos dado unos tres pasos, ambos, no hemos dado la vuelta, sonreído y hemos alzado la mano a modo de un nostálgico adiós.
– Yo me he sonreído y, a pesar de todo, me he dado cuenta de que con quien más a gusto estoy es conmigo y con esos vibrantes momentos que, a sorbos, esta feliz etapa de mi vida me depara.
– Camus, para mejor comprensión de mis doradas gestas matinales, escribió algo que me aplico y me pirra sentirlo: “Ningún hombre es hipócrita en sus placeres”.
Fuente: etfreixes.blogspot.com