Fotos de Univisión
Por Harry Brunal G.
No me resulta agradable lo que voy a expresar con estas letras, pero lo considero una obligación moral. Definitivamente esta paniquemia que estamos viviendo, dentro del caos que trae consigo, ha servido para poner en evidencia una serie de hechos tales como la impotencia de un sistema médico -parasitado por una industria mafiosa- ante un evento cuya causa desconoce. Por otro lado ha quedado más que demostrado que la plaga más grande de la naturaleza somos nosotros como humanidad, estos días de parálisis de la actividad humana han sido un respiro para la naturaleza.
Sin temor a equivocarme, me atrevo a decir que la tercera guerra mundial ha empezado, no con cañonazos como solía ser en el pasado, sino –como ya lo anticipó Bill Gates- con armas más sutiles y sigilosas como las toxinas biológicas y electromagnéticas, con la complicidad y el aporte de los medios masivos de desinformación que –cosa curiosa- también son propiedad de los psicópatas que están detrás de todo este accionar genocida.
Y es que esta élite oscura ha sabido preparar el terreno para sumir a la humanidad en la deplorable condición en que hoy se encuentra, -arrinconada- y de nuevo los medios a su servicio han tenido su papel protagónico en esta labor; de una manera sutil, con series y películas sobre catástrofes naturales y de manufactura humana han ido predisponiendo mentalmente a las masas para que asimilen fácilmente que estas cosas pueden y tienen que llegar a ocurrir. Prepárense, porque vienen más ataques.
Qué seguirá después? La imposición de su anhelado nuevo orden mundial con control total, que ha sido anunciado desde hace décadas por todos los gobernantes títeres de la tierra, y ya tenemos una muestra de ello, hombres armados en las calles restringiendo nuestras libertades sociales.
También se avecina la siguiente jugada maestra, la vacuna “salvadora” que nos va a librar del bicho malo -que nunca ha existido, porque la madre naturaleza no funciona de esa manera belicista- pero que décadas de adoctrinamiento pseudocientífico se han encargado de colocar en el imaginario del rebaño la idea del enemigo allá afuera.
Por supuesto, la inyección será el vehículo expedito para inocularte lo que esta élite necesita para que seas un manso integrante del rebaño, al mejor estilo Orweliano y Huxliano; para eso han venido trabajando desde hace años en la sombra de sus laboratorios de biotecnología.
Así que señoras y señores, vayan preparándose para la debacle, porque esta cuarentena apenas empieza. Solo un despertar como humanidad y, quizá alguna ayuda del cielo, puede hacer que este sombrío panorama pueda cambiar.