Ese ángel que se convirtió en una, también, celestial paloma

 
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 Ese ángel que se convirtió en una, también, celestial paloma


25 noviembre 2019

– Vuelto, ya, de mis Misas murcianas de los domingos de guardar y respetar, me paré un momento en la Playa de mis amores pues allí me pareció ver a un ángel conocido y desnudo, andando sin pudor alguno por el mismo centro del universo marino de mi vieja y maltratada clarividencia.

– Aceleré el paso y me puse frente a Él y le dije: Tú eres mi ángel ¿Verdad?

-No hubo respuesta por su parte pero yo, de un modo inesperadamente encendido, volví a preguntarle, esta vez con mayor acritud: “¿Si tú eres mi ángel, qué haces aquí sin avisarme, hay algo que yo no deba saber, entonces?”

– Tampoco hubo respuesta, el ángel y sus desnudeces, sin mirarme apenas, levantó el vuelo y se marchó hacia la salada y bella vida de los desperfectos que el mar acoge, sin más, dejándome a mi en el furor del saber desconocido de su inesperada y visible, presencia cerca de mi.

– Mientras admiraba su tranquilo, corto y pausado destino, Pedro, el viudo setentañero más ligón de toda la Novelda golfa, que pasaba por allí en ese momento, me para y me dice: “Hola Enrique, me encanta ver como sigues igual, tan romántico, tan inusualmente sensato, tanto como siempre, pero esta vez esa paloma no quiso saber nada de ti”.

– Cuando Pedro se fue me pregunté: ¿De verdad ese ángel vino a por mi o solo fue un espejismo más de mis crueles e incurables ausencias terrenales de mis madrugadas?


Fuente: etfreixes.blogspot.com
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