Foto tomada de monografías.
Por Octavio Cruz.
Lo que no se puede ignorar es que el poder político y económico del mundo está en manos de una minoría que por más rica que sea deben tener la inteligencia suficiente y necesaria para entender que ella, la riqueza, de por si no les sirve para nada si el planeta se desmorona, como viene sucediendo. El asunto, o la verdad de fondo, es que muchos de ellos han obtenido sus poderes y recursos a partir del engaño, la trampa, la violencia, la injusticia, y no por su inteligencia, por lo que necesitamos que adquieran el sentido común suficiente para comprender que si continúan por ese camino están contribuyendo a destrozar el único planeta conocido donde se sustenta la vida en general, pues por muy brutos que sean aspiraran a un futuro para sus descendientes. Así que se hace urgente llegar a unas reglas claras y generales donde ellos acepten límites a sus riquezas, como igual se requiere que las religiones se queden en el ámbito de lo personal y las políticas de control de natalidad, abortos necesarios, impulso de la ciencia sobre las creencias, se empoderen de la humanidad. Llegar a la madurez necesaria donde un sistema político se imponga sobre todos los demás, el cual debe necesariamente ser la socialdemocracia. Delimitar la expansión humana e iniciar una agresiva y masiva campaña de reforestación del planeta, para restaurar los niveles óptimos de oxígeno, donde los árboles son lo únicos organismos capacitados para lograrlo, recuperación de las cuencas hidrográficas para la protección y producción del agua y la humedad. El planeta y la humanidad no está para seguir desgastandose en discusiones eternas, en peleas sin sentido, en guerras fratricidas, en mantener privilegios y en negar derechos, tenemos y debemos aceptar que somos una sola especie con la obligación de proteger al planeta y a las demás especies.