...... Amar a un vegetal es parte de nuestra redención
31 agosto 2019
Es como cuando te deslizas por el suelo de una piscina azul, llena de líquido azul que te cubre, justo, hasta donde empiezan las razones del habla. Sientes esa enorme e ingrávida, sensación de que tu cuerpo, ni tu alma, siente esa terrible y cruel, fuerza que ejerce la gravedad sobre nuestras pesadas y humanas, cargas a la vez que también te liberas de los límites que sobre ti ejercen los sentidos. Abrazar la ingravidez que ofrecen es algo por lo que lucha el intelecto humano desde su origen, sentirse inmerso en ellos hasta que afloren los sentimientos, solo es cuestión de creer en ellos, en su existencia y en nuestra capacidad de generarlos. Sin sentidos no hay vida, sin sentimientos, morimos.
Fuente: etf1949.wordpress.com