En el mundo actual prácticamente todo el mundo está presente en alguna red social. A primera vista puede parecer que éstas nos acercan a más personas, nos ayudan a tener más amigos. Pero ¿realmente son las redes sociales una buena opción para no sentirnos solos? En este artículo reflexionamos acerca de si las redes sociales aumentan o disminuyen la soledad.
LAS REDES SOCIALES Y LA SOLEDAD
A primera vista muchas personas consideran que las redes sociales les ayudan a conocer a gente nueva y también son una nueva forma de mantenerse más cerca de los suyos pero diferentes estudios han evidenciado que, más allá de crear comunidad en un primer momento, en general las redes sociales incrementan la soledad y pueden llegar también a causar problemas de autoestima e incluso de estrés.
Según diversos estudios realizados a partir de las redes sociales más populares actualmente (Facebook, Snapchat e Instagram) se ha podido demostrar como los grupos que en estas investigaciones han dejado de utilizar o reducido su uso de las redes sociales han visto disminuir su depresión y su nivel de soledad. Esto sobre todo ha destacado entre las personas que estaban más deprimidas a la hora de empezar este tipo de investigaciones y estudios. Aunque se monitorizaron únicamente las redes sociales mencionadas los expertos creen que esto puede aplicarse a todas las redes sociales existentes actualmente.
Los expertos explican que, aunque parece una ironía que el dejar de utilizar redes sociales nos haga sentir menos sólo, esto realmente es así por algunos motivos muy sencillos que pueden llegar a afectar a nuestro bienestar: al ver la vida de otras personas en las redes sociales resulta muy sencillo concluir que sus vidas son mejores que las nuestras (la gente únicamente muestra su mejor cara en las redes sociales) con lo que el dejar de mirar estas redes puede ser una buena solución para ser más felices.
Asimismo, mientras estos estudios evidencian que los jóvenes deberían limitar el tiempo de uso que dan a las redes sociales, los expertos reseñan también que no tienen por qué abandonarlas por completo porque usadas de forma adecuada puede constituir una plataforma interesante de comunicación.
Las redes sociales son malas en exceso, pero no tiene por qué confirmarse el proceso de desplazamiento por el que se cree que la gente que usa redes sociales para relacionarse deja de relacionarse en la realidad, sino que, con un uso coherente, ambos elementos pueden ser complementarios.
Así, las conclusiones son sencillas de comprender: mientras el uso coherente y limitado de los medios de comunicación, herramientas y redes sociales puede servir para conectar a cualquier persona con el mundo brindándole muchas oportunidades para conocer a nuevas personas o conectarse con los suyos desde cualquier parte de mundo el exceso de redes sociales puede traducirse en soledad, conexión e incluso depresión si no se le pone freno lo antes posible.
El exceso de uso de las redes sociales puede contribuir al aislamiento, sobre todo entre los adultos más jóvenes porque como es lógico, cuanto más tiempo pasa una persona detrás de una pantalla menos tiempo pasa viviendo de verdad, en la vida real.
Esto sucede porque la mayoría de personas que usan las redes sociales no se limitan a publicar sino también a mirar las redes sociales del resto de personas con lo que al exponerse tan constantemente a la vida fantástica que otros muestran en sus redes pueden llegar a sentirse solos, deprimidos y ansiosos cuando en la mayoría de casos ese tipo de publicaciones son falsas, sesgadas o están retocadas.
Fuente: prensaldia.com