Persiguiendo la PERFECCIÓN la especie humana se ha hundido en un mar de egoísmo concéntrico de miasmas cada vez peores. Lo que resulta trágicamente risible, es que la maldad DE GENTE TAN BUENA les hace correr tranquilamente hacia sus metas creyendo subir, cuando la realidad es que se hunden cada vez más.
¡Qué perfección!
Por allá, hace mucho tiempo, alguien dijo que el tonto no se daba cuenta que corría hacia el abismo, sino hasta que caía por él. Pero lo peor de eso, es que hoy día los “maestroGUÍAS (.)” son los hijos del infierno, que, como Carontes mercenarizados por Satanás, extienden sus huesudas manos para que el propio Lucifer les desembolse la paga, por llevarles las cargas de esclavos.
En fin. ¡Qué más da…