17 noviembre 2018
No pude evitarlo, estaba ayer en la cola del "Pancho" y mientras esperaba que me sirvieran la comida preparada que estaban diseñando, me fui comiendo una barra de pan francés, "torraet", pero no de un tirón, más bien deleitándome con la suerte, como un buen torero lo hace con un toro bravo de esos que se dice que se queda "entero". Me lo fui comiendo poquito a poco, pero no a bocados, lo hice arrancando trocito a trocito y saboreándolo.
A todo esto una señora de "gran edad", que iba con otra de la mía, me refiero a la edad, me soltó con voz a pleno pulmón: "Lo que hace la hambre", a lo que la más joven le dijo ... "El hambre, mamá, se dice El hambre". Ya ni puedo contar el guirigay que se montó con lo de sexo del hambre pues yo me fui y los dejé allí con el tema del día, después de unos 20 minutos de larga cola, (como en pleno verano).
Antes, un señor que acabó confesando que tenía estudios y que ejercía de Guardia Urbano en Agost, había sentenciado que el Hambre era varón pues nunca había visto a una mujer con hambre. Mientras se cocía la sentencia, cervezas a go-gó, papas fritas y otras tapas que la gente fue comprando en la ventanilla del pan, crearon un ambiente muy propicio en el personal para acabar hablando de todo menos de lo bien que allí se estaba, a unos trescientos grados de calor, (eso sin exagerar), chaqueta en mano y pañuelo en la frente, y todo eso con un enorme y agradable vapor a pollo asado que hacía las delicias de los poros de mi cara.
Salir cualquier día a cualquier cosa, en la Playa de San Juan, es una delicia, incluso me encontré a un alumno que no pudo contenerse y me dijo desde el fondo del Pollo ardiendo: Qué, ¿está bueno el pan Profe?. A mí me dieron ganas de preguntarle por su Madre pero preferí decirle que eso era mi gran afición, comer pan y hablar de sexo y que por eso voy siempre al Pollo de El Campello, es un lugar estupendo ... exageradamente vivo, con mucho sexo.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com