29 octubre 2017
Mira que me gusta a mi, solo los sábados y domingos, cuando es posible, a meterme en rosca en el sofá para ver alguna película de esas de toda la vida o no tanto, pero que, como ingrediente principal, deben tener contenido muy emocional, lacrimógeno, vamos, y a eso nos dimos, mi niña y yo, ayer, un baño con, primero: Ben-Hur y segundo; Bailamos del Richard Gere y la Jennifer López. La primera por esas gotas de nostalgia que siempre aporta verla y la segunda porque es colosal, un pedazo de enamoramiento cinéfilo, con rosa y baile final, sin olvidar el tango, que te deja, toda ella, como si te hubieras comido un pavo de navidad. Todavía se me cae el líquido reflejo de ello por la nariz y ojos, y no ha habido bastante con una caja de servilletas de papel para arreglar el asunto emocional.
Me encantan las tardes de cine familiar y, especialmente, cuando lo que se reparte es una loa al buenismo y a las cosas del buen querer.
Feliz noche, amigos/as, si, pero antes os dejaré aquí la canción final de Bailamos, en una versión que me pirra, para que podáis ir calentando el cuerpo y el alma:
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Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com