25 octubre 2017
Hay momentos en que intentando entender lo que ves apenas te levantas del lecho de tus vulnerables y apocalípticis sueños y mientras ves la imagen que el espejo del baño te devuelve, de modo compensado empiezas a acariciarte el bigote y giras el rostro para ver tu perfil, y lo haces mientras intentas saber, con boca abierta frente a él, si tus dientes son de un tipo madurito que aún puede presumir de sonrisa; Piensas que el pelo se ha hecho enormemente blanco y te preguntas: ¿Quién coño me lo habrá pintado así? … aunque, finalmente, aprecias que – eso de las canas – en un alarde de oscuros, pero vitales, deseos de feliz inmortalidad, no te queda tan mal; Luego pones la radio que tiene ahí, sobre el mármol del lavabo y escuchas las noticias que hacen que tu cara demuestre que has vuelto al “2017-etapa cruel” y decides cambiar la emisora mientras empiezas a buscar los utensilios de recomposición facial, corporal, bucal y otras partes íntimas de rigor aseístico; El azar hace que pongas una emisora retro, cuasi vintage, y allí está mi música inolvidable del ayer, donde la concordia, las formas, los noviazgos cuasi castos, los Guateques, la pueril nobleza juvenil, los deseos de un futuro mejor, las ganas de vivir y la lucha por mantener el esfuerzo generacional, espejo de un modelo de superación, como nuestro … y allí sonaban ellos, los Cinco Latinos con su Stella al frente …
Para quienes los hemos conocido, quienes no los conozcan y para aquellos que deseen escuchar una verdadera voz, aquí os dejo una de sus mejores canciones.
N: Gracias Antonio Campillo, sin tu aportación este post, (blogueria), no hubiera sido posible.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com