.................................... Fotografía de Jeanloup Sieff (autorretrato)
01 octubre 2018/2017
Una noche de viernes cualquiera:
– Estaba yo con la cosa en mano, haciendo mis necesidades propias del que le aprieta la prostatitis, cuando uno de mis fieles amigos nocturnos de correrías tertulianas familiares e íntimas de los viernes, me lo cuenta mientras él lo hace en el “mural” de al lado, los dos cara a la pared, como es normal en estos caso.
– Claro, eso no lo esperas en ese momento, pero tienen su efecto si el tío se empeña en ello. “Enrique, y si mañana no estamos, yo prefiero decírtelo ahora, te aprecio como si fueras una especie de hermano para mí, no te das cuenta, nos dedicamos a lo material y a lo urgente y aunque sé que te quiero, nunca te lo había dicho ¿verdad?, pues creo que eso debiera hacerlo siempre contigo y con todos mis amigos y otros queridos cercanos”
– Hago una enorme cara de espanto cuando me lo está contando y lo es al oír tanta beldad esotérica reprimida. Tan vistosa será mi mueca que … “Enrique: ¿duele cuando meas?”
– Bueno, pues no, es que me ha impactado lo que me acabas de decir. De pronto se da un cuarto de vuelta y con la cremallera, y la cosa, sin saber muy bien si la ha puesto en su sitio, el vecino de mural me arrea un abrazo verbenero nocturno de esos que te llegan al rincón más profundo del almacén de escenas inimaginables de tu ya de por sí amplia y retorcida, imaginación, mientras yo acabo, seguramente, meando fuera del tiesto, casi con toda seguridad.
No pasa nada, me digo, pues lo cierto es que mis amigos de la noche son así, sí, así de afectuosos, cuasi como yo.
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Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com