29 septiembre 2018
No es precisamente un sábado el mejor día para andar debiendo favores pues la pereza vital se hace manifiesta y mucho más tras una larga y perversa noche toledana, pero voy a hacerle caso a mi conciencia y me lanzo a publicar lo que debo a mis followers del Ateneo, antes de que escriban mi nombre en las paredes del buen beber y en las páginas del maldecir.
Lo primero será dejar aquí el enlace a esa página de culto donde dije que allí se mencionaba La lista de los alimentos más sanos del mundo.
Lo segundo, traer aquí esa foto deseada porque apareció, de pura casualidad, uno y una, (de forma continuada y por separado para no ser descubiertos), ante mi parabrisas, de los más grandes de la zona del buen querer de la zona golfa adriática, besuguera y más recóndita, de mis viejos amores artísticos … (Las fotos de arriba)
Y lo tercero y último, será copiar aquí una de esas grandes frases que tanto impactó anoche en la tertulia previa a la conferencia de los pecados inconfesables, la cual no era más que una de las muchas que él supo escribir siempre: “No es cierto que la gente deja de perseguir sus sueños porque envejecen, envejecen porque dejan de perseguir sus sueños.” – Gabriel García Márquez.
Fuente: etf1949.wordpress.com