28 septiembre 2018/2017
– Ella se paró ante el escaparate donde estaban esos atrayentes y bellos zapatos rojos … y empezó a soñar.
– Ella se vio encima del escenario de su vida luciendo unos hermosos zapatos rojos, cual siempre fue el sueño de su vida. Danzaba, lucía su esbelto cuerpo mientras todos la admiraban.
– De pronto, Él, envuelto en una aureola gris, ropa gris, cuerpo gris, zapatos grises … y mano roja, como la del buen diablo, la cogió por la cintura y la hizo volar al ritmo del más bello cisne de Tchaikovski … y se dejó llevar hasta el infinito por su ritmo, su deseo, y su dulce y enérgica forma de llevarla.
– A Ella, de pronto, un tímido … “hola … ¿Te gustan?”, la rescató de su sueño ante ese cristal del escaparate.
– Él estaba ahí, era el chico del sueño, el bailarín que la hizo Cisne, el que la hizo sentirse la más bella del escenario de su vida de sueño.
– Ella lo miró sorprendida, atónita, y no supo que decir.
– Él, mostrando toda su tímida simpatía y un bonito guante rojo de trapo suave en su mano, le dijo … ” Disculpa, te vi desde dentro de la tienda y me dije … esta chica ha visto algo que yo le puedo vender y como hoy es mi primer día de estudiante metido a vendedor de zapatos, pensé que esta linda chica va a ser mi primera clienta”.
– Ella compró esos lindos zapatos rojos y, ambos, aun hoy, cincuenta y un años después y tras una larga y feliz convivencia, los siguen guardando y admirando cada día de ese mes de octubre en que se conocieron.
.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com