...................................... Imagen: Mark Shaw-Mark Shaw (1921 – 1969)
26 septiembre 2018/2016/2014
La expresión de que la noche no tiene sexo, es absolutamente falsa para mí y no va en ello ninguna afirmación machista, ni mucho menos. La noche es mujer.
Veréis, os contaré cierta historia que …
Escuchaba a unos y a otros tras un a larga, pero tranquila, noche de charlas. De pronto mi entorno calló, solo oía, en mi imaginación, a Mozart al fondo, mientras tanto ella estaba allí, delante mío.
Pasito adelante pasito atrás, movía las caderas como nadie, su figura era armoniosa desde la cabeza hasta los pies. Sus movimientos eran la elegancia hecha mujer. Él miraba mas al tendido que a ella, sabía que estaba acompañado de una mujer excepcional y se recreaba y aseguraba de que los demás lo supiéramos. Ella mantenía esa mirada al infinito que llevan todas las divas, abandonándola, caprichosamente y de vez en cuando, para fijarse en él, como premiándole, regalándole una sonrisa de actriz venida del cielo.
Daba igual lo que el culpable de los ruidos se inventase, ella se movía con elegancia y precisión ante cualquier ritmo.
Embelesado en su observación y en Mozart, (caprichos de mi oído izquierdo, completamente sordo), y en esa especie de “spin-off” que me produce este tipo de situaciones, la vi como se ponía de puntillas y le dio un tímido y fino beso a él, que como un pavo real, se hinchó mientras miraba a todo el tendido en señal de poderío, nuevamente.
Mientras daban vueltas y vueltas, mis ojos se nublaron y entonces Ella me miró, se dio cuenta. Emanaban tanta ternura que no cabían en el escenario, en ningún escenario terrenal. Parecía una escena de otro mundo.
Los habíamos visto otras veces, pero ayer me fijé mas que nunca. Ella tendría unos setenta y muchos y él, por el estilo.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com