30 agosto 2018/2016
Esta madrugada, mientras apuraba el segundo de mis cafés sin cafeína del día, en la Sacristía de mi amigo el Párroco, (más allá no me deja pisar), éste – tras los diez minutos de charla habitual sobre asuntos mundanos y refiriéndose a algo que a todos siempre nos trae algún disgusto, se va hacia su cajón con llave y me saca un libro de Richard Bach y me lee: “Vive de tal manera que nunca te avergüences si se divulga por todo el mundo lo que haces o dices aunque lo que se divulgue no sea cierto.” y luego apostilló … “Enrique, tú ya eres mayor, vete a la Playa, mójate los pies y déjame tranquilo, coño, que ya no estamos para problemas pequeños“.
Tener un amigo cura que – (siendo yo de tan negra alma) – sea capaz de no echarme de la Sacristía, (al menos de inmediato), tiene su aquél ¿Verdad? … una bendición.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com