Fotografía de Gerald Waller
11 agosto 2018/2016
Felicidad, vida y sentimientos, tres ingredientes cuya buena mezcla debiera bastar para que el mundanal hacer fuera algo lujosamente sencillo …
Me dedicaba esta madrugada a contar aventuras, café en mano, hasta que descubrí que mi amigo Pepe – que hace como los toreros cuando dice que él será sindicalista hasta la muerte – dejando su necesidad de ser siempre protagonista, se acerca a mi mesa y – Aleluya – se sienta solo a escuchar, lo cual él mismo confirma con un gesto con la mano, como dándome el placet para continuar, pues yo me he quedado atónito y mudo al verlo en esa actitud tan atenta. Y yo, con cierto titubeo y notablemente afectado, he proseguido …
“Una joven vecina muy amable me saludaba, siempre, con una amplia sonrisa a lo que yo correspondía con otra tan fiel como la suya y, eso, lo seguí haciendo hasta que un día aprendí que caminar por encima del muro no es peligroso, solo lo es si no sabes hacerlo, por eso cuando alguien habla de lo prohibido observo que a lo que quieren referirse es a su aspecto más oscuro, satánico, transgresor y hasta obsceno. Yo, hace ya mucho tiempo, descubrí que eso, lo prohibido, era otra cosa.”
Escuchar es un don que no todo el mundo sabe administrar, ahora bien, ser escuchado en estos tiempos es algo tan inútil como inalcanzable … por eso cuando termino de contar mis cuentos y unos me preguntan si me gustó el gol del tal Messi o si iré al concierto de la Pantoja, se me caen las lágrimas de emoción … y es que en el fondo, con sus defectos, eso sí, son muy buena gente y sé que me quieren.
Que difícil es vivir … a veces
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com