01 agosto 2018/2016
Manolo es uno de esos atrincherados de Chamberí que no suelen salirse de La Playa mientras puedan, incluso deja que su mujer se vaya a ver a los nietos a su Madrid querido pero él se queda siempre aquí para disfrutar del clima y hasta de sus paseos cerca del Mar.
– ¿Ya no escribes, Enrique? – me dijo esta madrugada, sorprendiéndome pues Manolo no es de los que pregunte para que le respondas, no, solo pregunta para que sin que hayas contestado él te suelte lo suyo … y así fue
– ¿Tendría que hacerlo siempre, Manolo?
– No sé, pero, verás, Enrique, es que yo te hice caso y empecé a hacerlo en WordPress desde hace ya casi un año, pero nadie, absolutamente nadie, me lee.
– Bien Manolo … ¿Y qué? ¿Es necesario que alguien te lea para seguir escribiendo? Quedamos en que si escribías debías hacerlo para ti mismo, para escucharte, para oír la voz de tu alma, para contarte tus problemas, tus dichas y hasta “tus consuelos” … escríbele a la vida, Manolo, ella siempre escucha.
– No sé, Enrique, pero da gusto saber que si escribes es para que alguien te diga un olé, aunque sea mudo. Además, me he dado cuenta de que los pocos que me siguen y hasta me cuelgan comentarios, son solo aquellos a los que visito en su Blog y, además, los hacen en el mismo día que yo escribo algún comentario en el suyo. Lo voy a dejar, me parece cruel seguir siendo despreciado de esa manera.
– Manolo, hazme caso, y olvídate de si alguien te lee o no te lee. Para tu consuelo y hasta para tus poco singulares – quiero decir que tu mal es un mal de muchos – quejas te leeré un párrafo escrito por mi querido Benedetti: “Escribir es una forma de hacer el amor con la palabra y con la palabra contar otros amores“. Escribe, Manolo, escribe y olvídate de todo los demás.
– Bien, Enrique, te haré caso, pero hoy ya no, hoy me sentaré frente a Tobago a contarle al mar lo que pienso de mi vida actual. Mañana veré si lo escribo o no.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com