La atención de las autoridades migratorias y la conversación en los medios de comunicación está enfocada actualmente en los inmigrantes que recién llegan al país, ya sea cruzando ilegalmente en busca de mejores oportunidades o pidiendo asilo al huir de la violencia.
Sin embargo, una gran cantidad de inmigrantes ya se encuentra en el país, trabajando, generando ganancias para la economía estadounidense y pagando impuestos.
El Pew Research Center estima que alrededor de 11.3 millones de personas viven actualmente en la Unión Americana sin documentos, un ligero descenso de la cifra de 12.2 millones en 2007. Más de la mitad proviene de México, y alrededor del 15% de otras partes de Latinoamérica.
Un estudio publicado recientemente por The Conversation refiere que, de ellos, 8 millones cuentan con un empleo y representan el 5% de la fuerza laboral del país, una proporción que se ha mantenido estable en la última década.
Estos inmigrantes se ubican en todo el país pero se concentran principalmente en estados fronterizos como California y Texas, donde representan el 9% de la fuerza laboral. En Nevada, el porcentaje es superior al 10.
La proporción de trabajadores indocumentados es más pronunciada en ciertas industrias, como la agricultura. La mitad de los empleados de este sector en el país no tienen autorización, y el 15% de ellos no cuenta con documentos, según documentos del Departamento de Agricultura.
Por otro lado, en el sector de servicios, que incluye comida rápida y trabajo doméstico, corresponde a un 9% y va en aumento. En 2014, los inmigrantes no autorizados representaban el 24% de trabajadores domésticos y de limpieza, un sector que demandará 112 mil trabajadores adicionales para 2024.
Asimismo, el sector de la construcción necesitará cerca de 150 mil obreros más mientras que se requerirán más de 800 personas para cuidados de salud en casa y a personas retiradas, un sector que actualmente cuenta con 4% de trabajadores inmigrantes.
Por otro lado, las granjas lecheras, como las ubicadas en Nueva York, dependen de trabajadores de México y Guatemala, en su mayoría indocumentados. Actualmente no existe un programa de visado para aquellos que trabajan en estos lugares a lo largo del año, por lo que la incertidumbre legal de estos trabajadores se traduce en riesgos para la industria.
Un estudio reciente del Cornell Farmworker Program, que investigó a granjeros de Nueva York, indica que estos recurren a trabajadores indocumentados porque no lograron conseguir estadounidenses que se comprometiesen con el empleo físicamente demandante, sucio y denigrado socialmente, además de ser uno de los más riesgosos.
De acuerdo con un estudio comisionado por la industria, si las políticas migratorias redujeran la base laboral de extranjeros a la mitad, obligarían al cierre de más de 3 mil 500 granjas lecheras, resultando en una brusca disminución de la producción y un aumento del 30% en los precios. Sin trabajadores indocumentados, los precios aumentarían 90%.
Otras industrias que enfrentan riesgos similares son las de frutas, vegetales y carne, las cuales se verían obligadas a reducir su producción y subir sus precios sin trabajadores indocumentados.
El estudio agrega que, de acuerdo con encuestas, los estadounidenses conocen este problema y, en gran medida, no piensan que los inmigrantes les estén quitando el trabajo.
El estudio realizado por la universidad Cornell en 2017, próximo a publicarse, cuestionó cómo afectan los trabajadores agrícolas indocumentados a sus comunidades locales. El 75% habló de impacto positivo, un aumento sobre el 62% registrado en 2008. La mayoría consideró que desarrollan trabajos que los ciudadanos rechazan, además de proveer ayuda esencial y mantener los precios bajos.
Por último, una encuesta nacional de Pew en 2006 halló que el 76% de los analizados cree que los trabajadores indocumentados son tan honestos y trabajadores como los ciudadanos, mientras que el 71% consideró que desempeñan los trabajos que otros se niegan a realizar.
Escrito por: Fernando Quintero
Fuente: noticiasya.com