....................................................... Fotografía de Gerard Waller
18 mayo 2018
Anoche salí de un gran susto … el smartphone, mi Samsung S6+ Edge había “palmado”. Por la tarde, al ver su desagradecido rictus mortis, salí corriendo a Movistar y al llegar, la primera nueva buena … “No había nadie haciendo cola” y con ello me pregunté: ¿Habrán muerto todos aquellos que suelen estar ahí en esa cola que parecen ya verdaderos muebles incorporados al decorado? – Nunca me había pasado eso de no encontrar a nadie ¿Será la crisis?; ¿será que tenemos Presidente de Gobierno cuasi en funciones? Hablé con una técnico muy personal – una chica con clase – y me sentenció; “tiene que ser la antena, habrá que llevarlo a Samsung y, ya sabe, eso son unos diez días sin teléfono”. De momento creí que me iba a desmayar. La guapa con gafas me ofreció sentarme en una silla y me trajo un vaso de agua. Luego, más tranquilamente, me dijo: “Lléveselo, despídase de él, descargue todo su contenido y mañana me lo trae” – Y así lo hice, descargué todo el contenido entre sollozos y media caja de Kleenex , y al final, tras una pausa de despedida, le di al botón de restaurar a situación de fábrica para quedarme más tranquilo con eso de la privacidad de los datos. A los pocos minutos, mi difunto smartphone me avisó de que había concluido su paso al otro mundo y entonces, por puro conservadurismo y con muy poca resignación, le di al botón de ponerlo en marcha y vi que aparentemente mostraba vida, pero pensé que seguía enfermo, es decir, sin conexiones, pero ¿¿¿Qué pasó??? – Le di al botón de internet y funcionó … ¡¡¡Mi S6, había RESUCITADO!!! – Seguí probando y probando toda la noche … ¡¡¡ESTABA VIVO!!! – Dudé durante unos segundos por si éramos los dos los que estábamos muertos pero no, una voz sensual y amiga me despertó de ese mal presagio … “Cariño ¿No es muy tarde ya?” y yo le di mil besos a ella y a él, a mi Smartphone, y me fui a la cama más contento y más chulo, que un ocho de chocolate negro puesto encima de una tarta de cumpleaños.
De mi largo sufrimiento y/o padecimiento de ayer, aprendí algo muy importante: No te rindas nunca … nunca. Siempre puede haber solución a tus problemas si te esfuerzas en ello y si no es así … quedarás dignificado por haber vivido en el intento.
PD: Disculpad pero, aunque lo parezca, ésta historia no es para reírse … todo lo contrario.
Fuente: etf1949.wordpress.com