09 abril 2018
No lo acabo de entender muy bien lo que pasa con la Justicia al ser miembro de la CEE. Resulta que cuando un juez de un País soberano como España dicta una orden de captura y para mayor INRI, a un ciudadano español, como es el caso de los catalanes autodenominados “víctimas en el exilio” por ser autoconsiderados delincuentes políticos, resulta que un juez comarcal en Alemania u otro en el centro de la Política europea cual es el juez de Bruselas, deciden que lo que diga un juez de un País miembro como es el caso del juez español Llarena, se lo pasan por el forro dando a entender que España no tiene leyes democráticas ni la más elemental justicia en sus límites.
No lo entiendo, veamos, si un País como España dijera que no es delito cagarse en LMQP a la señora Merkel, a su bandera y que además por ello podría hasta encender hogueras con los libros de texto del Evangelio ortodoxo ante la estatua del fundador del parlamento alemán, o aún más, que por pegarle dos leches a un parlamentario alemán o belga, por ser eso, por ser político, pues que todo ello no fuera considerado delito penal alguno, eso sería un cachondeo que los alemanes, ni los belgas aceptarían ¿Verdad?
Miren, si ustedes, señores europeos, van a condicionar nuestra capacidad judicial y seguridad jurídica, nuestras leyes y hasta nuestras costumbres, no respetando nuestro estatus de país democrático, de derecho y de provecho, señores europeos, disculpen, ustedes no tienen futuro, ustedes son monopolistas, autoritarios y especialmente soberbios e incapaces de entender lo que es ser miembro de un club cual pasa por ser respetuoso con las decisiones de los compañeros miembros del mismo club, club cual es la cada vez más desprestigiada CEE. Yo, al menos, empiezo a no querer ser tan europeo como cuando soñaba en serlo en mi edad adolescente y la postmaternal, aunque, eso sí, quiero seguir creyendo, dentro de mi romanticismo natural, que … “Nous aurons toujours París”.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es