Si no entiendes, no entiendes. Y ya. Pero si no te entienden ¡Qué lío! ¡Estarás caminando en el filo de la bronca! Pero, recuerda, y esto es retórica: "es probable que no te entiendan no porque no sepas de lo que hablas, sino porque no comprenden si de lo que hablas es de una leyenda o de hechos inverosímiles que solo presencialmente se podrían constatar".
De cualquier manera, deberás serenarte como por obligación deben hacerlo los equilibristas de gran altura.