- Hoy le di mano a Tronco, (mi cachava), y me decidí a conquistar, de nuevo, el mundo, mi mundo. Con él, las cosas, curiosamente, parecen más fáciles, y lo mas curioso es que cuando llego a los cebra, se pegan unos frenazos que antes no notaba, ni conocía. Bravo Tronco tu misión se sigue cumpliendo.
- Anduve y anidé esperanzas de objetivos a cumplir, como si alguien me persiguiera y lo logré, con mucha y bella ayuda, eso sí.
- Sentado ahí, frente a esa fuente de energía moral, material e inimaginable, las cosas suelen presentar un punto de vista distinto.
- Hoy lo he vuelto a intentar y lo he conseguido. La mar se nos ofrece desnuda y la imaginación y mi lectura de hoy me llevan al infinito, me hacen conocer un mundo que casi me pierdo, que, por poco, casi no llego a conocerlo.
- Por favor, desconectar, hay muchas cosas por hacer en las que no se pide título alguno y que son compatibles con nuestras ilusiones materiales, solo se necesita ser consciente de que existen otros valores que, habitualmente, dejamos de lado.
- Yo, sigo con el mensaje, como puesto en botella de náufrago, por si llega a algún puerto, yo casi me lo pierdo por atender a esa frenética obsesión por el más y más que ofrece, siempre, el demonio de la vida profesional activa y tremendamente posesiva.
- Nunca renegaré de ella, mi felicidad fue contigo, querida profesión, pero hay muchas cosas en la que cohonestar las esencias que la vida ofrece con aquellas que, aparentemente, nos lo dan todo. Hoy me he vuelto a dar un baño de ellas.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es