................................................. Fotografía de Martín Malovec
04 enero 2018
Decía Rosa, una de mis abuelas, que solo se muere cuando se quiere y ella, en prueba de fidelidad a su idea, se negó siempre, a pesar de su invalidez, a tumbarse en una cama pues decía que no conocía muerto en pié. En fin, no sé si tenia razón mi querida Rosa, pero yo mismo, esta mañana, cuando la luz se colaba por la persiana mal cerrada de mi dormitorio, ponía la mano en mi pecho y al notar que palpitaba mi querido icono del amor, he dado un salto para no sentirme como estaba … muerto. Luego me he asomado a la ventana y me he dicho:
… ¡viva la vida! … y mi otro yo me ha respondido … ¡viva la vida que tienes tú!
… y yo me reído, primero, y luego … también, el sueño me mató de una puñalada en el centro.
Fuente: etarrago.tumblr.com