Estudios científicos realizados por diversas universidades en el mundo, demuestran que las nuevas tecnologías en la comunicación, han roto con lo preestablecido. Las relaciones humanas ya no necesitan presencia física; las amistades se miden por contactos; la "agenda" es el calendario de Facebook.
Lo mismo ocurre en el plano informativo. Los tiempos modernos son escasos y no pretendemos perderlo en comprar un diario, leer un artículo, interiorizarnos en un tema determinado.
Esto abre un nuevo paradigma: 'todos queremos enterarnos pero no saber'. Nada que supere los 140 caracteres puede ser demasiado bueno. Lo que tenga mayor cantidad de palabras que las que caben en Twitter no ha de ser interesante. Esta es la nueva mirada de la información.
Claro que genera necesidad de resumen, concreción, efectividad. En poco espacio y tiempo debemos enviar el mensaje que deseamos, pues más allá de los minutos que un jóven puede permanecer en una misma página o sitio, todo cae en el vacío. No llega, pierde su foco.
Muy duro pero muy real. El nuevo desafío de la comunicación, radica en enviar un mensaje concreto pero colmado de contenido, para transformar la sociedad del "me enteré" en una más profunda, la sociedad que puede producir ideas a través de la indagación en temáticas de interés popular. El reto de ayer, la solución de mañana.