En Buenos Aires, la empresa abrió 82 pequeñas tiendas en tan sólo tres años, lo que equivale al 73% de sus sucursales en esa ciudad. La estrategia responde a una tendencia mundial que privilegia el "factor cercanía"
Carrefour llegó a la Argentina en 1982. El desembarco de la cadena francesa se produjo con la inauguración de un hipermercado en la localidad de San Isidro, a las afueras del centro la ciudad de Buenos Aires. Treinta años más tarde, no es el formato de las grandes sucursales el que crece junto al grupo empresario. Bajo el nombre de Carrefour Express, las tiendas de cercanía se imponen en el escenario actual.
La compra del "día a día" es el principal caballo de batalla de estos locales, con un promedio de 250 metros cuadrados. "Brindan rapidez y agilidad en la compra, con la ventaja de estar muy cerca del hogar o en el camino hacia el trabajo", detalla Velasco. En total, se invirtieron 85 millones de pesos (US$ 20 millones) en la apertura de esto locales.
"En Argentina dos tercios del mercado está dominado por los pequeños almacenes y autoservicios. A Carrefour, el formato de proximidad le sirve para captar parte de ese mercado", adhiere Velasco.
Si bien desde la empresa no identifican un competidor específico, el formato rivaliza de lleno con los supermercados chinos, que en la ciudad abren temprano y cierran tarde de lunes a lunes, sin feriado que se interponga en sus caminos. Los Carrefour Express replican ese modelo de horarios.
Fuente: america.infobae.com