............................................................ Fotografía de Herb Ritts
22 septiembre 2017
Y yo escribí:
“Pues NO, Enrique, NO, lo que pasa es que ha llegado el final del verano y el personal vuelve a sus penitencias, a sus misas y a sus rutinas, pero yo, sin miedo alguno, volveré a perseguir a mis molinos de viento sin piedad hasta que mi luz se convierta en penumbra y mi sexo deje de ser solo un colgajo.
– Adiós verano, adiós, no te añoraré esta vez, pero lucharé para que esos desaprensivos que todo lo quieren cambiar, te dejen volver, aunque me vaya la vida en ello.”
y…
Alfonso Cebrián dijo:
Pero supongo que en el fondo te llega algo de descanso. En algunos sitios, en verano, se da algo como el paso de la marabunta; llega septiembre y descubres que la playa tiene arena y el mar, agua. Eduardo Haro Tecglen, a propósito de Benidorm, decía que la masificación es el precio a pagar por la democratización del veraneo. Pero yo sé que ahora vienen días luminosos de paseo y playa, que los orgasmos, cuando los hay, pueden ser estrepitosos o callados; y lo peor: los jóvenes socorristas tienen cara de ser carne de paro.
Y los molinos, Enrique, son eternos, y por más que te descabalguen con sus aspas, montas de nuevo y a por ellos. Y por lo demás, mientras haya molinos, habrá tensión; el resto es cosa de cada uno.
Buenos días y feliz vuelta a la ¿normalidad?”
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com