........................................................... Fotografía de Tatsuo Suzuki
01 septiembre 2017
Ya me queda solo un día más para acabar las sesiones de fisioterapia en la Clínica de la Av. Denia. ¿Qué harás sin tus personajes?, me decía un compañero de café esta madrugada.
La verdad es que los personajes están en la calle y solo hay que hacer una buena foto para darse cuenta de su existencia. Antes hacía falta manejar con destreza abertura, velocidad y otras “artes” para hacer una buena foto, hoy todo es automático. Esta mañana ponía en Twitter a la China, sabiendo que iba a ser la protagonista de mi historia de hoy, pero entonces aún no sabía por qué.
Uno de mis médicos favoritos se ha acercado a saludarme y a preguntarme si Lopetegui me ha llamado para la próxima Convocatoria y, después de reírle la gracia y alardear de algunas otras cuestiones importantes como lo bien que se lo ha pasado este mes en Alaska o en Saint Tropez, pues hemos ido a hablar, y no sé muy bien como, de la bellísima china que estaba dos mesas mas allá.
Resulta que la china, de unos 30 años, tiene desde hace dos meses, a sus dos hombres, marido e hijo, en la Clínica, haciéndose miles de pruebas para defenderse de una “rara” enfermedad degenerativa de las que no se sale con “todo puesto”. No os voy a contar los detalles, para no aburriros, pero a veces, descubres que es en los momentos difíciles, cuando la especie humana adquiere su verdadero valor, su verdadera identidad.
Ser espectador de estas matutinas desventuras, en la cafetería del bar de una Clínica, motiva cierta necesidad de apreciar lo que se tiene por encima de todo, por muy poco que sea.
Si algún día os pensáis que algo os anda mal, no tenéis más que poner la antena de los sentidos en la cafetería de cualquier hospital y pensaréis más que nunca en el dicho de la “Virgencita”.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com