11 agosto 2017
Llamé a mi puerta y no estaba, me dicen que había salido a ninguna parte. Fui a buscarme donde debiera y, al parecer, había dicho que ya no volvería nunca más. Veo a un amigo íntimo, de los de toda la vida, y le pregunto, entre risas, si sabe donde estoy. El tío casi me insulta: “Enrique, coño ¿No sabes que ya no estás en ninguna parte?”. Entro en la verdulería y pregunto si me han visto y me dice la chica de Bolivia, siempre muy amable, que hace tiempo que no paso por allí. Me voy a la Parroquia, en la bajada del Hollyday In, y no estoy en mi banco, entrando, el tercero a la derecha. Le pregunto a la señora del rosario de todos los días y me dice; “Ah ¿El hombre mayor, ese que lleva bigote y que siempre parece que se ríe? – Si – “Pues no sé, hace tiempo que ha dejado de venir”.
Después de un largo recorrido en mi búsqueda, he empezado a preocuparme: ¿Donde diablos me habré metido?
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es