11 agosto 2017
– Sería fantástico arrancar todo resto de mal de mis entrañas y las de todo el mundo vivo.
– Sería fantástico poder subir a una montaña llena de escabrosos caminos sin final.
– Sería fantástico poder emular al mejor Belcebú de las grandes noches de fuego y amor malvado, sin quemar el alma de los momentos que ofrece la amarga soledad de la insuficiencia.
– Sería fantástico conocer, previamente al paso final, el de esos espacios que ofrece el cielo prometido donde no debiera existir ni la maldad, ni el dolor comprometido, ni el dependiente de un gen maldito.
– Sería fantástico saber si es posible contagiar el amor, la lealtad, el altruismo, la ilusión y la felicidad, al mundo vivo y si hay algún ser que, de existir, fuera capaz de aplicarlo.
– Sería fantástico saber por qué la gente se aburre tanto, por qué nadie quiere conocer el resto de sus verdades y por qué la verdad o la razón no tienen casi nunca espacio en el mundo de los vivos con poder y hasta el de los que saben vivir sin él..
– Sería fantástico saber, sólo saber, el porqué de tantas y tantas aventuras y gestas mundanas adversas, geniales, y hasta perfectamente estúpidas con las que nos enredamos y envenenamos a diario, que nos hacen tan pequeños, tan incoherentes y estúpidos que … al no saberlo prefiero seguir muerto en mi nueva vida en la que todo me parece tan absurdo que, involucrarme en entenderlo resultaría tan inútil como no hacerlo, y eso – el no hacerlo – me convierte, vulgarmente, en un ser estúpido y a la vez muy feliz.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com