18 marzo 2017
Me decía, hace un rato, Pepe, (el sindicalista recalcitrante en la reserva), que ya llevo varios días haciéndole llorar con mis historias aquí contadas, así que decidí relatar, hoy, una anécdota más terrenal.
Al fondo a la derecha - esa es, casi siempre, la respuesta del barista cuando preguntas por el lugar de las urgencias. Ese lugar no es cualquier cosa, todos podríamos contar historias para no dormir sobre vivencias propias en tan peculiar lugar, pero la peor de todas es la que puede pasarte cuando entras en un aseo encharcado, taza con caldo amarillo por todos sus bordes y que tras la asquerosa limpieza de la taza y tras la dificultosa extracción del pantalón para colgarlo en el pomo de la puerta, éste, el pantalón, ante un inesperado movimiento del mismo por un frustrado aspirante a entrar en la zona del charco, éste, el pantalón, se caiga sobre el encharcado pavimento.
Una mañana aciaga y todo por culpa de una mala cena ... nunca más garbanzos para cenar y mucho menos si al día siguiente tu vida va estar como un feriante, en la calle.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es