2 febrero 017
Estaban allí, como siempre, en su mesa, en su rincón oscuro, como su propia vida, él pidió su Belmonte y ella su Te con leche con una pasta seca. Estuvieron un buen rato sentados, Fidel, mientras Gloria hablaba, estuvo con la cabeza baja y sin soltar palabra alguna, pero cuando ella terminó de hablar, él la cogió por los hombros y aún sentados la abrazó como si quisiera fundirse con ella. A mi me emocionó verlos en ese gesto … me hizo sentir … pensé que la vida, siempre, tiene algo bueno que decirte y enseñarte, por muy viejito que seas y te lo hace saber siempre, pero solo si eres capaz de vivirlo dentro de un mundo lleno de emociones.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com