10 febrero 2017
Estuvimos de evento humanitario, charla, café corto con tazas de porcelana, casi todos encorbatados y ellas de bien vestir y de un mejor, aún, ver. Se hablaba de eso que queda tan lejos y de lo que tanto oímos hablar en los telediarios mientras cenamos impasiblemente o mientras crees que el mundo del que hablan es como el de los libros de Gloria Fuertes, o las historias de Dragó en Indochina. Hoy tocaba hablar de que 800 niños mueren al día en el África Subsahariana porque no pueden pagar los costes de la sanidad pública.
Me resultaba molesto y hasta grotesco que ante la realidad del tema en cuestión, se pudieran estar echando risotadas cultas los progres de estas ocasiones, intentando flirtear los más, y hasta discutiendo sobre lo bien que le queda a fulana el chaquetón negro que lleva de Elena Miró.
Mi amigo el Cura, al ver que se me iban los demonios por la vista, me ha dicho: "Vaya día Enrique, cuanta falsedad, lo sé, no me lo digas más veces, pero gracias a estos cuatro progres y los seis patrocinadores del evento vamos a recaudar más de 45.000 € para la causa. Sigue tomando café y sonríe, coño, que me vas a amargar la fiesta".
Lo mejor del acto y como remate más grotesco, aún, al dichoso evento, sucedió cuando Antoine, al vernos allí, tan juntitos, (al cura y a mi), cuchicheando, se nos acerca y nos dice: ¿Os habéis fijado? ... sí, Rosa, la del Banco, esa que está sentada ahí en ese taburete de la barra, lleva las bragas rojas.
Y yo, en un intento de pedir perdón a ese Dios que, al parecer y por lo visto, debe estar muy escondido, he decidido, lanzarle una plegaria en forma de Canto... Rieu y Mirusia ... "Ave María", imposible que no nos oiga
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es