Corte Constitucional prohibiría corridas de toros en Colombia

 
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Alegando maltrato animal, mayoría de cinco magistrados se inclina por eliminar esta práctica en todo el país. Ante las demandas presentadas a la ley contra el maltrato animal, Noticias Caracol conoció que cinco magistrados se inclinan por eliminar las corridas de toros en el país.

Corte Constitucional prohibiría corridas de toros en Colombia

Noticiascaracol.com, 24 de Enero de 2017, 5:55 a.m., Colombia.

Hay dos ponencias sobre el tema. La primera, sustentada por el magistrado Alejandro Linares, considera que estas deben ser mantenidas para respetar a las minorías y mantener la línea que la Corte trazó en sentencias anteriores; esto es que son una “tradición cultural” y por lo tanto deben mantenerse.

La otra ponencia, del magistrado Alberto Rojas, apunta a que estas deben ser desmontadas ya que no representan a la mayoría de los ciudadanos y que, por el contrario, hay un rechazo generalizado hacia esta práctica por lo que deja de ser una “herencia cultural”.

Las demandas en contra de la ley del maltrato animal aducen que mientras se castiga a quienes agredan o inflijan dolor a un animal, como un perro o un gato, se dejó la puerta abierta a otros comportamientos crueles contra toros y gallos, por ejemplo. Lo que es totalmente contradictorio.

Publicado en:

http://noticias.caracoltv.com/colombia/corte-constitucional-se-alistaria-para-prohibir-corridas-de-toros-en-colombia


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(2)

Corridas de toros

Ponencia de la Corte Constitucional pide prohibir el maltrato a los toros en las corridas

El magistrado Alberto Rojas Ríos sostiene que este tipo de espectáculos deben mantener su esencia cultural.

Por: Redacción Judicial, 23 de enero de 2017, 11:48 a.m.

En los próximos días la Sala Plena de la Corte Constitucional entrará a debatir la ponencia presentada por el magistrado Alberto Rojas Ríos en la que se pide desmontar de manera progresiva las corridas de toro en Colombia. En el documento, entregado hace pocos días a los otros ocho magistrados, se argumenta que se debe evitar al máximo el maltrato y sufrimiento de los animales en este tipo de espectáculos.

Para Rojas Ríos las corridas de toros son expresiones culturales –como ya lo indicó la Corte Constitucional en un momento- considera que pese que se puede seguir realizando deben velar por la protección de los animales, hecho por el cual considera que se deben prohibir los maltratos que se les causan a los toros, recordando la ley contra el maltrato animal sancionada a mediados el año pasado en el Congreso de la República.

Ha trascendido que en la ponencia se establece el hecho que por el cambio de costumbres las corridas de toros podrían desaparecer en un futuro. Esto por diferentes aspectos socio culturales que, como se han registrado en otras partes del mundo, bajan la afluencia de público a estos espectaculos hecho por el cual se reduce su convocatoria hasta que en un punto se cancelan.

En el estudio de esta demanda la Procuraduría General presentó un recurso en el que le pide al alto tribunal declararse inhibido para estudiar o tomar una decisión de fondo frente a la demanda. Igualmente, la Corte Constitucional deberá estudiar una acción judicial que pide penalizar las acciones que estén relacionadas con el maltrato animal como lo son las corridas de toros, el coleo, las novilladas, las becerradas, riñas de fallos y el rejoneo.

En este caso la ponencia está a cargo del magistrado Alejandro Linares quien considera que el alto tribunal ya sentó jurisprudencia en este tempo por lo que pide dejar en firme la ley como esta. En el documento se advierte que la tauromaquia en Colombia corresponde a una tradición cultural, la cual es practicada en la mayoría de las regiones del país.

Publicado en:

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/ponencia-de-corte-constitucional-pide-prohibir-el-maltr-articulo-676122


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(3)

Corte Constitucional prohibiría definitivamente las corridas de toros

Por: Andrea Acosta, en: publimetro.co

Luego de la sentencia T-296-13 a favor del espectáculo taurino, sería posible que la Corte Constitucional decida suspender de manera definitiva las corridas de toros; la decisión se tomaría este miércoles 25 de enero.

Según lo reveló Blu Radio, existen varias demandas presentadas contra el artículo 339B, ley de protección animal que se expidió en diciembre de 2015 y que se firmó con fecha del 6 de enero de 2016; castiga el maltrato animal en el que se exceptúa de penas a quienes practiquen el toreo:

Artículo 339B, señala las circunstancias de agravación punitiva.

Las penas contempladas en el artículo anterior se aumentarán de la mitad a tres cuartas partes, si la conducta se cometiere: a) Con sevicia; b) Cuando una o varias de las conductas mencionadas se perpetren en vía o sitio público; c) Valiéndose de inimputables o de menores de edad o en presencia de aquellos; d) Cuando se cometan actos sexuales con los animales; e) Cuando alguno de los delitos previstos en los artículos anteriores se cometiere por servidor público o quien ejerza funciones públicas.

El objetivo de la ley, según reza en el artículo primero afirma que:

“Los animales como seres sintientes no son cosas, recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos, por lo cual en la presente ley se tipifican como punibles algunas conductas relacionadas con el maltrato a los animales, y se establece un procedimiento sancionatorio de carácter policivo y judicial”.

Además, en el artículo 3, donde se establecen los principios en que se basa la ley, señala que “El trato a los animales se basa en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento, la erradicación del cautiverio y el abandono, así como de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia, y trato cruel“.

Blu Radio afirmó que los magistrados que votarán a favor de tumbar las corridas son: Vargas, Calle, Arrieta, Palacio y Mendoza. La ponencia la harán los magistrados Rojas y Linares.

De lograrse esto, significaría un cambio de jurisprudencia en la Corte Constitucional, pues las corralejas, el coleo y demás prácticas que maltrate a los animales, igualmente deberá clausurarse en todo el territorio nacional.

Publicado en:

https://www.publimetro.co/co/bogota/2017/01/23/corte-constitucional-prohibiria-definitivamente-corridas-toros.html


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(4)

¿Por qué la Corte podría tumbar esta vez las corridas de toros?

Por sección Justicia, en: eltiempo.com, 23 de enero de 2017, 6:26 p.m.

En la Corte hay dos ponencias contradictorias frente a demandas contra ley del maltrato animal. Este miércoles la Corte Constitucional estudiará dos demandas contra la ley de maltrato animal con las que se podrían tomar una nueva decisión frente a las corridas de toros.

Fuentes de la Corte aseguran que al menos cinco magistrados –Aquiles Arrieta, María Victoria Calle, Luis Ernesto Vargas, Jorge Iván Palacio y Gabriel Eduardo Mendoza–, los mismos que terminan su periodo este año, estarían de acuerdo con eliminar las corridas en el país.

Las ponencias que debatirá la Corte son contradictorias. La primera, del magistrado Alejandro Linares, establece que las corridas deben mantenerse por respeto a las minorías taurinas, y para mantener el precedente que fijó la misma Corte en el 2010.

En un fallo de ese año del magistrado Humberto Sierra Porto, el alto tribunal dijo que el rejoneo, coleo, las corridas de toros, las novilladas, corralejas, becerradas y las riñas de gallos eran la excepción frente al deber de proteger a los animales, por entenderse como manifestaciones culturales, que son practicadas desde hace “largo tiempo y están arraigadas dentro de las costumbres sociales”.

En ese momento la Corte también dijo que esas expresiones están reguladas por decretos, leyes o por los mismos fallos de altas cortes, e indicó que suprimirlas o limitarlas le correspondía al Congreso.

Pero esta vez la Corte podría cambiar su precedente, pues varios magistrados que en esa ocasión salvaron su voto como María Victoria Calle, Jorge Iván Palacio o Gabriel Eduardo Mendoza, hoy no son minoría sino que, por el contrario, están acompañados de la mayoría liberal de la Corte.

De hecho, en fallos pasados la Corte ya ha prohibido el uso de animales en circos. Por su parte, el Consejo de Estado le permitió al científico Manuel Elkin Patarroyo usar primates en sus investigaciones científicas contra la malaria, "siempre y cuando se cumplan todas las condiciones impuestas por las autoridades ambientales competentes".

La ponencia del magistrado Alberto Rojas, que podría ser acogida por la mayoría de sus colegas, dice que la tauromaquia ha perdido fuerza como actividad cultural. Incluso, su propuesta tendría en cuenta uno de los requisitos que puso el fallo del 2010, en donde indicó que las corridas se podían mantener en los municipios donde tradicionalmente se han realizado y debía ser una actividad con “arraigo cultural con la población mayoritaria del municipio en que se desarrolla”.

Fuentes dicen que, según la ponencia de Rojas, las corridas deberían desmontarse de forma gradual, teniendo en cuenta que en municipios en los que hoy se practica –por ejemplo Bogotá- no hay una mayoría que las tome como expresión cultural. El magistrado también propondría que el espectáculo taurino se siga por ahora realizando pero sin causarle daño al toro.

La ley de maltrato animal, 1774 del 2016, que fue demandada el año pasado fue la que penalizó conductas de maltrato contra los animales, pero excluyó las mismas actividades que la Corte había declarado como excepción en el 2010, como la tauromaquia.

La demanda que estudia Rojas, interpuesta por Roy de Jesús Peñarredonda y Yeison Ronaldo Plata, dice que esta ley prohibió los actos de maltrato contra los animales que sean “injustificados”, por lo que dejó abierta la puerta para que otras actividades que implican el sufrimiento animal sí tuvieran justificación. Esto, a pesar de que la Declaración Universal de los Derechos de los Animales dice que “ningún animal será sometido a malos tratos ni actos crueles”.

Por su parte, la demanda que estudia Linares dice que la ley de maltrato animal facilita y permite que “continúe la conducta agresora de varias personas que maltratan, abusan, desconocen por completo la calidad de seres sintientes de los toros, novillos, becerros y gallos”, lo que a su juicio es “totalmente contrario a la protección cultural”.

Entre la mayoría de magistrados también tendría fuerza la tesis que indica que con esas prácticas se afectan los derechos al ambiente y a la protección animal, por mantener un sufrimiento y dolor innecesario para los animales.

JUSTICIA

Publicado en:

http://www.eltiempo.com/politica/justicia/corte-constitucional-debate-demandas-para-prohibir-corridas-de-toros/16799183


(5)

Masacres en las plazas de toros

"El toreo es tortura, no es ni arte ni cultura"

En: http://www.escritoresyperiodistas.com/NUMERO56/mario.htm

Salta al ruedo una vez más el debate sobre la llamada "fiesta brava", un nombre contradictorio que expresa la barbarie de los que la patrocinan, la ejecutan y la siguen: las fiestas son para divertirse y si la palabra "brava" acompaña a "fiesta", la fiesta deja de ser fiesta para convertirse en un espectáculo salvaje.

Como hace unos dos años, cuando surgió la misma polémica acerca de acabar con este espectáculo sangriento y criminal, distinguidos columnistas sacan sus espadas para defender sus gustos (sanguinarios) como si fueran dogma de fe.

Publica este mismo diario apartes de una carta firmada por "Antonio Caballero; Alfredo Molano; Víctor Diusabá; Germán Castro Caycedo" en defensa de lo que no tiene defensa. He aquí una cita de la misma:

"Las corridas de toros, como las conocemos hoy, datan en España y en la América española de la época de la Ilustración (l750-l850)."

Grandes intelectuales y escritores que deciden ignorar la historia y como cualquier político de pueblo, en una mentira ensartan otra. Esto es lo que dice al respecto Jesús Mosterín en una columna de opinión de elpaís.com:

"Toda Europa había sido un hervidero de supersticiones y crueldades; de censuras, quemas de herejes y represiones, y de torturas públicas de animales humanos y no humanos, incluidos el lanzamiento de gatos desde las torres de las iglesias, las peleas de perros y de gallos y de perros contra osos, y los encierros, acuchillamientos y corridas de toros.

Frente a tanta sordidez y violencia, la Ilustración trajo a Europa la apertura de las mentes y la suavización de las costumbres. Las tradiciones más sanguinarias fueron abolidas en casi todas partes. Sin embargo, en España apenas hubo Ilustración y Fernando VII cortó de cuajo sus débiles brotes, restaurando la Inquisición y la tauromaquia, entre otros horrores. España se convirtió en una excepción y anomalía, la famosa España negra, caricaturizada por Goya, una anacrónica bolsa de crueldad y cutrerío alejada de cualquier ciencia y compasión".

La parte que resalté arriba refuta con hechos los afirmado por nuestro intelectuales y periodistas que se desayunan con sangre de toro y que fuera de eso pretenden meternos gato por liebre con su "sapiencia". La Ilustración, como dice Mosterín, apenas se conoció en España y Fernando VII lo que hizo fue restaurar la Inquisición y la Tauromaquia. Y, ni es de extrañar que lo hiciera pues la una se alimentaba en la otra. Torturar a un animal inocente y matarlo era un espectáculo que ayudaba a justificar la tortura y ejecución de seres humanos.

La España que nos colonizó, desgraciadamente era la madre de todos los racismos y llegó a América a conquistar, a robar y a aniquilar. La "cultura" que supuestamente heredamos de ellos fue un daño colateral, como dicen los gringos con la población civil que asesinan después de los bombardeos.

De los españoles no teníamos por qué heredar sus vicios criminales, ¿acaso dicen los judíos que "heredaron" cultura de los nazis que los masacraron? (aunque irónicamente, sí aprendieron de los nazis y están repitiendo su propio holocausto con el pueblo palestino).

Si queremos hablar de herencia cultural, remontémonos más bien a nuestra herencia indígena y a su cultura protectora de la madre tierra, de la pureza del agua y del aire. Aprendamos de su sentido de comunidad, donde el que salía a pescar al regresar repartía lo pescado con la comunidad entera.

De los españoles heredamos entre otras cosas el desprecio por la naturaleza, el fanatismo religioso y el racismo que hace que el colombiano se odie a sí mismo cuando usa las palabras "negro" o "indio" como insulto, sobre todo teniendo en cuenta que todos los colombianos somos mestizos y que tenemos sangre indígena, negra y europea.

Dan ganas de reír a carcajadas cuando leemos en la misma carta arriba citada que:

"El ataque a las corridas es una manifestación violenta de intolerancia cultural y social."

Miremos estas palabras en detalle: "ataque a las corridas", las corridas no se están atacando, se están denunciando por ser un hecho bárbaro. Nadie ha cogido a los toreros a estocadas ni clavado banderillas a los espectadores. Según ellos denunciar la tortura es un ataque y utilizan la palabra "ataque" para mostrar como violentos a los que precisamente se oponen a la violencia. ¡Manipuladores! "Manifestación violenta", de nuevo, la denuncia de la tortura es una "manifestación violenta".

Orwell estaría orgulloso de este "doublespeak" de nuestros distinguidos intelectuales, ya que según ellos denunciar la violencia contra los animales es una "manifestación violenta". Finalmente, ellos hablan de "intolerancia cultural y social". Según ellos, ¡hay que ser tolerantes con la violencia y la tortura, y además denunciarla es "intolerancia cultural y social"! ¿Sería acaso "intolerancia cultural y social" el oponerse a la tortura que se practica contra seres humanos alrededor del mundo por parte de gobiernos fascistas?

¿Sería acaso una "manifestación violenta" el marchar pacíficamente para oponerse a los secuestros y asesinatos de las FARC o a los crímenes de Estado? Si se les voltean los argumentos, vemos que algunas de estas mismas personas que se dicen defensoras del pueblo colombiano, cuando se trata de un animal, todos sus principios se tiran por la borda y está dispuestos a gozar de horas de sangre y tortura, como si un animal no sufriera ni sintiera el dolor al igual que lo siente un ser humano.

Dice esto la organización Guayaquil Antitaurino acerca del sufrimiento del toro durante una corrida:

"¿Sabías que.....?

El toro es como todos los animales , un animal dócil y afectuoso;
que el toro es sometido a intensos maltratos antes de las corridas;
que días antes les ponen pesadas bolsas de arena en sus lomos
que las varas de los jinetes le cortan los músculos del cuello (heridas de 14 cm ) para que mantengan la cabeza baja;
que cuando el matador aparece el toro ha perdido fuerza, agilidad y sangre;
que cuando el toro se mueve torpemente es cuando el torero "se luce" mareando y agotando al animal con pases de muletas;
que cada estocada le atraviesa los pulmones ahogándolo con su propia sangre;
que estando el toro aún vivo, agonizando, gimiendo, vomitando, sangre y perdiendo orina, le cortan las orejas y el rabo;
que como el toro no grita, el público no se da cuenta de su sufrimiento.
Las corridas no son una fiesta,
no son un espectáculo,
son un acto de barbarie,
de brutalidad,
de inclemencia, de ferocidad."

¿Será que nuestros doctos defensores de las corridas jamás se dieron cuenta de la tortura a la que se somete a un toro para que ellos puedan disfrutar? Si tortura y muerte es lo que están defendiendo, están muy mal de argumentos, de forma de diversión, de sensibilidad humana y de conciencia como habitantes de un planeta donde todo está interrelacionado.

Siguen en el siglo XVIII o XIX, en la Ilustración que nunca existió en España y quieren practicar la inquisición mental contra quienes se atreven a cuestionar su sangrienta forma diversión. Solo dan lástima, creen que sin sus corridas de toros se van a quedar sin "cultura".

El toreo tampoco es un arte. Todavía no he visto ningún ballet donde al final se le corten los pies a la bailarina ni ninguna ópera que remate cortándole la lengua al tenor. ¿Cuál es el arte? ¿Qué un individuo vestido de payaso, como dice la canción que pueden ver al final de este blog, asesine a un toro desangrado, agotado, espantado y atemorizado delante de un público sediento de sangre?

Si matar se eleva a la categoría de "arte", las bombas atómicas que aniquilaron a Hiroshima y Nagasaki fueron unas obras maestras y los falsos positivos colombianos deberían ser exhibidos por los museos de todo el mundo. Con este "arte" lo único que se está haciendo, como en la época de la Inquisición es justificar la violencia como medio de ganarse la vida y engendrar una cultura más de la violencia, como si eso hiciera falta en Colombia.

¿Qué diferencia puede haber entre la tortura y ejecución de un toro y la tortura y ejecución de un ser humano? El asesinato del toro es un crimen premeditado que tiene múltiples cómplices que ganan fortunas con sus espectáculos sangrientos: los dueños de las dehesas, los empresarios, los toreros... Todos los seres vivos tienen derechos y los defensores del toreo creen equivocadamente que un toro no tiene derechos.

Según ellos, ni tiene derecho a no ser torturado ni tiene derecho a la vida. Curiosamente ese es el mismo argumento que han utilizado todos los inquisidores y dictadores para asesinar impunemente a millones de seres humanos. En conclusión, es hora de que los defensores del toreo se quiten las anteojeras y vean que otro mundo es posible: un mundo sin violencia ni contra los toros ni contra la naturaleza ni contra los seres humanos.

Publicado en:

http://www.escritoresyperiodistas.com/NUMERO56/mario.htm


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(6)

La tauromaquia... ¿Arte, cultura o deporte? ¿O barbarie?

Publicado: Domingo, 08 Mayo 2011 00:00 , por: H. Montecinos

Con paso lento, pero seguro, los colectivos que se oponen a la lidia de toros han ido ganando espacios en sus objetivos de defensa contra la crueldad y tortura a que son sometidos los ejemplares taurinos en la corrida de toros.

Las corridas de toros, en su sentido moderno, nacen en España en el siglo XVIII y desde entonces han despertado críticas y desatado polémicas entre seguidores y detractores. Los argumentos han ido cambiando a lo largo del tiempo, según el momento histórico, y ha tenido para uno y otro bando justificaciones muy variadas: religiosas, morales, económicas, estéticas, políticas y culturales entre otras.

Más allá de la propia España, -en donde este espectáculo adquiere mayor relevancia y connotación-, se realizan también corridas de toros en países como Portugal, Colombia, México, Perú, Ecuador, Sur de Francia, etc.

En Inglaterra éstas prácticas fueron prohibidas en 1824, el mismo año en que se fundó The Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals.

Ha habido intentos recientes de prohibir las corridas en Francia, donde existe la afición en el sur del país. La cuestión se resolvió estableciendo legalmente que solo se podían matar toros en aquellos lugares donde se demostrase que son una tradición arraigada (en el sudeste y sudoeste, fundamentalmente). Sin embargo, pese a esta limitación persisten los esfuerzos de los colectivos defensores de los animales para abolir la corrida de toros en toda Francia.

En la ciudad de Caracas,en el Municipio Libertador, se aprobó declarar a la capital de Venezuela como Municipio Anti taurino. Con esta declaración Caracas se convirtió en la segunda ciudad venezolana en declararse anti taurina, después de Carrizal en el estado Miranda.

El presidente Rafael Correa en Ecuador acaba de anunciar que se realizará una consulta popular para poner término o no a este controvertido espectáculo. También en Nicaragua se acaba de promulgar la“ley de Bienestar Animal”, que prohíbe matar o herir a los toros en las corridas.

Recientemente, se ha abolido la tauromaquia en la comunidad de Cataluña, en España. Esto se ha venido a sumar a la abolición que ya antes había decidido la comunidad de Las Canarias (1991), en ese mismo país.

Junto con esto, desde el 2006 la televisión española dejó de transmitir las corridas de toros siguiendo las directrices de un nuevo Manual de estilo con las que evita mostrar en pantalla el sufrimiento animal. Con todo, ha sido objeto de crítica que la tauromaquia sea financiada con dinero público. En 2007, al sector taurino español se destinaron 500 millones de euros en forma de subvenciones y en 2008 casi 600.

Inmediatamente después de concluida la Guerra Civil Española, desde sectores progresistas se intentó relacionar las corridas de toros con el régimen franquista y, en general, a la España "vieja y negra". Por ello, algunos medios intelectuales, sobre todo británicos, creyeron que con el advenimiento de la democracia en España estos espectáculos desaparecerían, algo que no sucedió así. No sin razón entonces, el diario Times publicó con asombro en esos años que «en la España de los yuppies y la democracia, triunfa cada vez más la Fiesta de los toros».

En la actualidad, son los defensores de los derechos de los animales quienes encabezan la crítica a la celebración de las corridas de toros.

Ahora bien, la abolición reciente de la corrida de toros en Cataluña, ha reavivado un acalorado debate en la sociedad española; unos, a favor de la abolición y otros en contra. Los primeros califican la corrida de toros como un acto de barbarie, un evento cuya puesta en escena tiene reservada la muerte segura del toro tras un prolongado y doloroso proceso de tortura. Los otros, en cambio, argumentan que con la prohibición se pierde un “arte” (¿), un “deporte” (¿), una “cultura” (¿) que le es propia a la identidad específica de lo español. Una vieja controversia que se reanima nuevamente ahora con esta reciente abolición.

En Chile, nuestro país, nunca se ha practicado la tauromaquia, por lo que poco es lo que sabemos sobre tan controvertido supuesto arte, o deporte, o manifestación cultural. Sin embargo, guardando las distancias, tenemos acá en nuestro país “el rodeo”, donde músculos y huesos de los vacunos quedan maltrechos tras los arrinconamientos y topeaduras de que son objeto por parte de unos ridículos huasos que pretenciosamente exhiben sus habilidades y destreza en el manejo de sus cabalgaduras. Se argumenta también, -al igual que para las corridas de toros en España-, que el rodeo es un deporte, un evento cultural, un arte demostrativo típico de chilenidad

Por esta vía, lo mismo se podría concluir para la pelea de gallos, o la pelea de perros y, por extensión, llegar también hasta el mismo boxeo. Para mi gusto a toda esta clase de espectáculos hay que meterlos en el mismo saco, aunque sus connotaciones se muestren distintas. Quizás sin estar de acuerdo, se podría excusar al boxeo al ser éste un enfrentamiento a golpes que se dan dos contendores tras el libre consentimiento de ambos. En cambio, el enfrentamiento entre animales, o contra los animales, el animal nada tiene que decir, toda vez que es obligado e inducido para participar en dichos espectáculos.

La otra diferencia es que el boxeo toma resguardos para evitar la muerte delos contrincantes. Y aunque la muerte suele suceder de forma excepcional, ello no quita ni pone al hecho que igual, después de la pelea, los contendores queden físicamente maltrechos y, peor aún, no pocos de ellos quedan tontos de la cabeza con tanto golpe que reciben en las partes sensibles en donde se encuentra alojado el cerebro. Ello sin contar que muchos quedan con marcas indelebles en su rostros; la exhibición de una masa hinchada e informe en sus narices y pómulos, un estigma con la que ex boxeadores tienen que cargar de por vida.

Recientemente estuvo en Valparaíso el filósofo español Jesús Mosterín, un intelectual que ha salido a la palestra pública en defensa de la abolición de la corrida de toros. En entrevista con el Diario El Mercurio, de esta ciudad, ha señalado que: “Desde luego no hay belleza alguna en torturar a un toro (animal pacífico, herbívoro y rumiante) con todo tipo de instrumentos metálicos punzantes, mientras su sangre brota a borbotones”. Nos recuerda que ya O Higgins había abolido la corrida de toros y las peleas de gallos en Chile, acotando que: “espero que pronto logremos abolirlas en el resto del país alcanzando así el nivel moral de Chile”.

Este mismo filósofo, empedernido defensor de la abolición de la corrida de toros ha publicado “A favor de los toros”, un libro en el que recoge, corregidos y aumentados, sus textos críticos sobre las corridas de toros. Finaliza este libro con las siguientes palabras: “Al preferir la marrullería a la pedagogía, los políticos (sic) han prestado un flaco servicio a los habitantes de las Tierras del Ebro condenándolos a permanecer enfangados en la cultura de la crueldad, que lastra como una losa sus posibilidades de desarrollo. El progreso empieza en las cabezas, no en las infraestructuras. Los festejos basados en el maltrato animal son una patología de la mente”

Más allá de los dichos de éste filósofo, mucho más cruda se presenta la realidad de la corrida de toros expresada en una especie de Manifiesto crítico que ha circulado profusamente por Internet. Un pormenorizado detalle que, de sólo conocerlo, produce natural indignación, en aquellos que no teníamos conocimiento de todo el espeluznante entorno que rodea a este espectáculo, aún antes de salir torero y toro a lidiar en la arena. Sin duda, un espectáculo con claros indicios de ser un ritual, en donde al toro se le inflige tortura y dolor ante un expectante público que goza morbosamente de este macabro evento; verdadera orgía de sangre, dolory muerte.

En efecto, la corrida de toros no es sólo la salida al ruedo del animal para enfrentarse al torero que lo espera en la arena. Mucho más allá de eso, hay una serie de detalles desconocidos que se precisa conocer, una meticulosa preparación previa antes de poner en escena a tan macabro espectáculo.

A continuación transcribo textualmente el contenido del citado texto:

1. Preparando el escenario: “24 horas antes de entrar a la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritosde los espectadores lo aterre y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el público de que el toro es feroz, sin embargo la condición natural del toro es huir, pero No Atacar.

También se le han recortado los cuernos para proteger al torero. Le cuelgan sacos de arena en el cuello durante horas. Lo golpean en los testículos y en los riñones. Le inducen diarrea al ponerle sulfatos al agua que le dan de beber. Todo esto con el fin de minar su natural fuerza y llegue débil al ruedo y en completo estado de desorientación. Se le unta grasa en los ojos para dificultarle su visión y en las patas se les pone una sustancia que le produce ardor y escozor y le impiden mantenerse quieto, así el torero no deslucirá su actuación”.

2. El caballo de los picadores: “Se eligen a caballos que no tienen valor comercial, porque el animal muere en 3 o 4 corridas, a lo mucho. Es muy habitual que el animal sufra quebraduras múltiples de costillas por las cornadas de los toros, al momento que el picador se acerca para picarlo. Se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad se trata de que el público no vea las heridas del caballo cuyas cicatrices frescas quedan en evidencia aún para el espectador que se encuentra sentado en el punto más lejano del recinto en donde se lleva a cabo elespectáculo”.

3. El trabajo del picador: “Si el torero percibe que el toro embiste con mucha energía, ordena al picador hacer su trabajo: consistente en desangrar al toro para debilitarlo clavándole en el lomo una lanza que destroza músculos. Destroza además, vasos sanguíneos y nervios. Esto es para que el torero pueda brindar la expresión artística que se supone debe tener el espectáculo. Un solo punzazo podría destrozar al toro, por eso se hace en tres tiempos “para mayor goce de la afición”

4. Las banderillas: “Las banderillas aseguran que la hemorragia siga. Se intenta colocarlos justo en el mismo sitio ya dañado con la lanza del picador. El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro, y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función.

Algunas banderillas tienen un arpónde 8 cms., y se les llama “de castigo”, a las cuales es sometido el toro cuando ha logrado evadir la lanza del picador. Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al número de banderillas: tantas como sean necesarias para desgarrar los tejidos y piel del animal”.

5. Demostrando valor: “La pérdida de sangre y las heridas en la espina dorsal, impiden que el toro levante la cabeza de manera normal, es el momento que aprovecha el torero para acercarse. Con el toro ya cerca del agotamiento, el torero ya no se preocupa del peligro y se puede dar el lujo de retirarse del toro después de un pase especialmente artístico, echando fuera el pecho y pavoneándose al recibir los aplausos del público.

Cuando el toro alcanza este estado lastimero, el matador entra al ruedo en una celebración de bravura y machismo, a enfrentarse a un toro ya exhausto, moribundo y confundido”.

6. La espada: “El toro es atravesado con una ESPADA de 80 cms de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre. A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte muere de una estocada, pero no como se piensa de una estocada al corazón si no que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca. A veces mueren ahogados en su propia sangre”.

7. La tortura sigue: “El toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y suele encaminarse penosamente hacia la puerta por la que lo hicieron entrar, buscando una salida a tanto maltrato y dolor. Pero entonces lo apuñalan en la nuca con el DESCABELLO, otra larga espada que termina en una cuchilla de 10 cms. A pesar de estos terribles tormentos, el animal no suele morir de inmediato por su gran fuerza, pero finalmente cae al suelo, porque la espada a ido destrozando sus órganos internos”.

8. El espectáculo continúa: “Lo rematan con la PUNTILLA de 10 cms. con lo que intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras atlas y axis. El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere por asfixia, muchas veces ahogado en su propia sangre, que le sale a borbotones por la boca y la nariz.

Después que le destrozan las vértebras, el toro pierde el control sobre su cuerpo, desde el cuello hacia abajo, sin embargo hacia arriba se mantiene intacto, por lo que esta conciente de todo el horror y de cómo es arrastrado fuera del ruedo”.

11. No les va a cambiar mucho: “es más, hay un gran negocio ,el turismo , la transmisión de tv , las postales, etc... en fin , así estamos... más importante que la vida es el dinero y las tradiciones, bueno , el hombre tiene como la mayor tradición eso: MATAR”.

Sin embargo, a pesar de la crudeza de estos detalles, desconocidos por muchos de nosotros, existen también grupos y asociaciones defensores de las corridas de toros. Sus argumentos giran, principalmente, en función de los tres puntos ya señalados: arte, deporte y cultura.

Llegado a este punto,corresponde exponer los argumentos de la otra cara del conflicto: la de los defensores de la corrida de toros. Al respecto han circulado muchos manifiestos lo que, para el caso, me permito transcribir (en parte) uno más reciente dado a conocer por los cultores de la lidia en Colombia el año 2008

Manifiesto por la defensa de la tauromaquia

Asociación pro defensa de la fiesta brava 'Asotauro'

1. La tauromaquia es una manifestación cultural de los pueblos de la península ibérica y de algunos países latinoamericanos que heredaron esta práctica en procesos de transculturación a través de la historia.

2. Entendemos por cultura como el proceso en el que los individuos construyen, comparten y transforman sus sentidos. Sentido es el conjunto de representaciones, símbolos, arquetipos, conceptos y significados construidos históricamente:

3. La tauromaquia representa la evolución social de España, desde su estructura feudal, con una fiesta protagonizada en principio por caballeros aristócratas, pasando por la revolución industrial, con un nuevo protagonista, el torero de a pie, de extracción popular, una proyección del proletariado, hasta su consolidación como espectáculo de masas.

4. Es un arte porque cumple las tres condiciones fundamentales para poseer dicha categoría: Su fin es producir una emoción estética; como tal, está en perpetua evolución; y como todo arte, se ejecuta para un público.

5. Su existencia permite, además, la conservación de patrimonios culturales.

6. Económicamente representa la generación de riqueza, el pago de impuestos y la inversión de capitales, muchos de los cuales se dirigen a obras solidarias de un gran impacto social. Además, ofrece empleo a centenares de personas que pueden acceder, gracias a la existencia de la fiesta, a un ingreso y a una oportunidad laboral digna.

7. Los adultos que son profesionales de esta actividad y los jóvenes que aspiran a serlo, encuentran en la tauromaquia un espacio de expresión y de realización artística y profesional

8. Ecológicamente, contrario a lo que sus contradictores argumentan, la tauromaquia posibilita la conservación de una especie que fue extinguida en el resto del mundo. Es la especie de la que se tienen los más completos registros genéticos del mundo, superiores a los equinos.

9. Estudios de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, demuestran que el umbral de dolor del toro bravo es muy alto. Este animal libera durante la lidia grandes cantidades de betaendorfinas, con un alto efecto analgésico que bloquea en grandes proporciones el dolor. Además, el toro libera menos cantidad de cortisol durante la lidia, es decir, su nivel de estrés es más bajo que en otras circunstancias.

10. La abolición de este tipo de manifestaciones tiene como consecuencia la homogenización y estandarización de prácticas culturales, cada vez más promovida por tendencias hegemónicas y de libre mercado.

11. La fiesta brava es un acto democrático. Lo rige un reglamento, genera diversas opiniones y permite la calificación colectiva. Como tal, reproduce en su dinámica los conceptos legislativos, ejecutivos y judiciales, soportes de las sociedades occidentales.

12. Las expresiones culturales no surgen por decreto, simplemente existen o no.

13. La democracia se soporta en el respeto a la diferencia y a la ley. La tauromaquia es una actividad reconocida por la constitución colombiana. Los gobernantes, las autoridades y los servidores públicos deberán promoverla y protegerla.

Por todo lo anterior, quienes gustamos de la tauromaquia, tenemos derecho a cultivar nuestros gustos y aficiones. La libertad se basa en el derecho a la diferencia. Así como debemos respetar la libertad y los derechos fundamentales de quienes no comparten nuestro gusto, tenemos derecho al mismo gesto de reciprocidad.

Los taurinos tenemos derecho a hacer valer todos nuestros derechos. Todo derecho supone un deber, como lo plantea el filósofo Fernando Savater. Los taurinos entonces también tenemos el deber de asumir la defensa de aquello que queremos. La fiesta es actualmente atacada con diversas campañas de desprestigio, a veces desde los argumentos, muchas otras veces con ausencia de ellos. Su defensa debe tener una respuesta inmediata La defensa de los valores exige también su consolidación.

Esto es, la construcción de una fiesta que, a su vez, cumpla las normas y respete los derechos de la afición y el cabal cumplimiento de sus expectativas. Esto se logra con la organización de festejos que se ajusten, sin excepción, al respeto al toro como eje central de la fiesta, a los artistas y sus derechos fundamentales, y al público con el estricto cumplimiento del reglamento nacional.

La defensa de la fiesta no debe ser un simple ejercicio retórico, va más allá de los simples pronunciamientos colectivos. Exige ante todo un compromiso. Los aquí firmantes, asumimos a fondo esta responsabilidad. Acogemos y apoyamos La Plataforma Taurina de Colombia, que hoy nace, nos comprometemos con trabajar para el logro de sus propósitos e invitamos a la integración de todos los estamentos de la fiesta en Colombia en torno a ella.

Firmado en Medellín, Colombia, a los 12 días del mes de julio del 2008.

Expuestos los argumentos de las dos caras del conflicto, los que no hemos asistido nunca a una corrida de toros, tenemos elementos más que suficientes para discernir libremente al respecto.

Con todo, habría que agregar otro argumento explicitado claramente en otros manifiestos. En efecto, los defensores de la lidia, ponen en el mismo plano la muerte de los toros en las corridas, con la muerte de los animales en granjas y mataderos.

Reclaman que si los defensores de los derechos de los animales, quieren abolir la muerte del toro en la lidia, resulta inconsistente que éstos no pidan lo mismo para impedir la muerte de aquellos animales destinados a morir engranjas y mataderos. A decir verdad, una comparación absurda que no resiste mayor análisis en tanto no apunta al meollo del asunto en cuestión.

Pero, vamos por partes

En efecto, la muerte por causas no naturales de todo ser vivo (persona o animal), es un hecho lamentable. Sin embargo existe diferencia entre la muerte del toro en la lidia y la muerte de los animales en granjas o mataderos. La muerte del primero se produce, como ya hemos visto, tras infligirle una dolorosa tortura, meticulosamente preparada desde 24 horas antes de salir al ruedo, en cambio, la muerte de los animales en granjas y mataderos se produce en cuestión de segundos, sin infligirles tortura previa, ni someterlos a una lenta agonía por desangre. Esa es la diferencia, cuestión en lo cual no hay donde perderse.

Sobre este punto insisten, los defensores de la lidia, que siendo legal sacrificar a los animales en granjas y mataderos esto termina por transformarse en un hecho moralmente aceptable por la sociedad. Siendo así, concluyen, la tauromaquia por tener reconocimiento legal (sólo en algunas regiones, de algunos países) debe ser también un hecho social moralmente aceptable.

Curiosa simetría, por decir lo menos. Que una práctica sea legal y/o considerada moralmente aceptable por la sociedad no implica que sea justa; en el pasado se han dado casos de esclavitud y otras prácticas injustas, aceptados legal y moralmente por la sociedad, y no por ello dichas prácticas fueron justas. Además, un fallo no justifica otro fallo. El que la ganadería sea legal (como es de esperar, dado que la inmensa mayoría de la sociedad no ve un problema en la misma) no justifica ni obliga que la tauromaquia deba serlo.

Por lo demás, el hombre desde que es hombre, como una especie animal más, a diferencia de las otras especies, es tanto herbívoro como carnívoro. Por tanto, resultaría del todo imposible exigirle, de la noche a la mañana, transformarse en una especie puramente herbívora, condenado a alimentarse poco menos que de puras lechugas. Eso sería un imposible, tanto para los abolicionistas como los defensores de la lidia; es más, sería ir contra natura.

Ahora bien, en lo que dice relación de constituir una arraigada tradición cultural, no avala de por sí mantenerla indefinidamente en esa condición de tal (cultural). Bajo el mismo expediente, tendríamos que aceptar la ablación de los clítoris, o mutilación de los genitales de las mujeres en ciertas regiones de Africa, una costumbre ancestral que no por ser tal, la sociedad actual se encontraría impedida por erradicarla, justamente, por ser una práctica aberrante ejercida contra el derecho de las mujeres de disponer libremente de sus cuerpos, sin mediar ningún tipo de coacción, para el caso, porque así lo disponga una arraigada tradición cultural.

Lo mismo pasa con aquella práctica del uso del burka por las mujeres en Afganistán. Como sabemos, no se trata de los velos que se utilizaban en el Magreb para ocultar la cabellera, sino de unos velos que no dejan ver prácticamente nada de la persona, que, así vestida, pasa entre nosotros como una sombra ausente y misteriosa. En fin, habrían muchos otros ejemplos de similar especie que no por existir, inhiben nuestra disposición a eliminar prácticas de similar especie.

En lo que dice relación, invocar la libertad para decidir libremente entre una y otra opción, hay que recordar que la libertad, tal como metafísicamente la pensamos, siempre ha sido y será una quimera, siempre va a tener un límite. ¿Cuál sería este límite? No pareciera ser la pregunta del millón.

Para nosotros defensores de los derechos de los animales, el límite para este caso está dado inequívocamente, por impedir se le siga infligiendo tortura y dolor en forma tan cruel y macabra al toro, como efectivamente se le hace objeto en la arena y,más para peor, desde horas antes de entrar en ella. Los que sigan invocando el nombre de la libertad para seguir con estas repudiables prácticas, quiere decir, en mi opinión, que deben andar muy mal de la cabeza.

En lo que respecta a asimilar estos espectáculos a un deporte, a decir verdad ello va a contrapelo con los fundamentos de fondo que dan vida y esencia a la razón de ser de un espectáculo deportivo. Como sabemos, su razón principal implica una competencia, una contienda o una lid entre contendores que se encuentran en las mismas condiciones físicas para competir.Como sabemos, en la lidia de toros esa idea fuerza se rompe al disminuir artificialmente, desde 24 horas antes, la natural fuerza física del toro, para facilitar su muerte por el torero con el que se le condena a lidiar en forma desfavorable.

Finalmente, en lo que dice relación a asimilarlo a un arte, un argumento discutible, en tanto en la sociedad que pretende autodefinirse como posmoderna, a cualquier espectáculo se le cuelga el nombre de arte. Sería pretencioso de mi parte partir de alguna definición de lo que es arte porque ello complicaría más la cosa.

Después de todo, ¿cuántas definiciones encontramos hoy para definir lo que es arte de lo que no es? Por ahí no va la cosa, de eso estoy seguro. Creo que para salvar esta dificultad lo mejor es recurrir al sentido común, un expediente bien útil que pocas veces falla.

Recuerdo, hace algunos años se publicitó una acción en el Museo de Arte Contemporáneo, contiguo al de Bellas Artes, consistente en exponer ante el público pececillos vivos metidos dentro de una pecera, la que se activaba con corriente eléctrica para ver la reacción del público presente.

Para mi gusto una acción cruel que contiene una rara mezcla entre sadismo, barbarie, morbosidad y estupidez también. Francisco Brugnoli, distinguido hombre de la cultura defendió públicamente los elementos implícitos contenidos en dicha “acción de arte”. Sin embargo, por más que se dio vueltas de carnero para muchos sus argumentos no nos convencieron.

En otra arista, hace algunos añosen el diario “Las últimas noticias” (no me acuerdo del año) del 16 de agosto, en su página Nº 35, rotulada como página de “cultura”, se publicaba el siguiente anuncio: “Mujeres se depilan el pubis en provocativa muestra de arte”.

Esto se anunciaba para publicitar la muestra del cuadro “El origen del mundo” de Gustavo Courbet. Mientras el autor de la “acción de arte”, Alex Meza, en un video exhibido junto al cuadro, rasura el vello púbico de anónimas modelos. Esta muestra de arte (¿) se anunciaba sugestivamente así, en la galería de arte “Balmaceda 1215”.

Pues bien, para mi gusto, así como ni los sufridos pececillos en la pecera, ni la depilación de los pubis de esas modelos son arte, tampoco lo podría ser ver a un sufriente y dolorido toro ser objeto de un verdadero culto o ritual de muerte para el gusto y disfrute de un público morboso que algo mal le debe andar funcionando en sus hormonas. En uno y otro caso, lo que apenas si sucede es la representación de un espectáculo que puede gustar o no, pero de allí a definir eso y esto otro como arte dista un mundo de distancia.

Por último, el argumento que existirían estudios científicos que supondrían que la constitución genética del toro lo hace ser más soportable al dolor que al resto de las otras especies animales, es un expediente que raya en la estupidez. Otra cosa no se podría decir sobre este falaz y miserable argumento. En fin, todo valga para sustentar una posición que desde todos los puntos de vista argumentales hasta aquí dados a conocer, por los que defienden la tauromaquia, a toda vista son débiles e insustentables.

El filósofo Federico Nietzsche hablaba de “la enfermedad llamada ser humano”. Con esta frase quiso sintetizar que el ser humano es un ser paradójico, sano y enfermo, a la vez. Siguiendo en esta línea, más adelante otros dirán que el ser humano es a un mismo tiempo sapiente y demente, ángel y demonio, diabólico y simbólico.

En tanto Freud dirá que en él hay dos instintos básicos: uno de vida que ama y enriquece la vida y otro de muerte que busca la destrucción y desea matar. Importa enfatizar que en él coexisten simultáneamente las dos fuerzas. Por eso, nuestra existencia no es simple sino compleja y dramática. En ocasiones predomina la voluntad de vivir y entonces todo irradia y crece. En otros momentos gana la partida la voluntad de matar y entonces se producen violencias y crueldades.

Partiendo de estas ideas tendríamos que los defensores de los derechos de los animales son los que irradian luz, alumbran la vida, en cambio, los defensores de la muerte de los toros en la lidia irradian los instintos de crueldad, sadismo y violencia. ¿Podemos superar este desgarro en el ser humano? Fue la pregunta que A. Einstein planteó a S. Freud en una carta del 30 de julio de 1932:

«¿Existe la posibilidad de dirigir la evolución psíquica al punto de tornar a los seres humanos más capaces de resistir a la psicosis del odio y de la destrucción?» Freud respondió con realismo: «No existe la esperanza de suprimir de modo directo la agresividad humana. Lo que podemos hacer es recurrir a vías indirectas, reforzando el principio de vida (Eros) contra el principio de muerte (Tantos)”.

Esta señalada antonimia, esta contradicción que hay en el ser humano se encuentra perfectamente retratada, en las posiciones de los defensores de los derechos de los animales que luchan por prohibir la tauromaquia, y los defensores de la lidia que asumen esta postura sin importarles la violencia, tortura y desgarro a que es sometido el animal en tan espeluznante espectáculo.

Nietzsche invocaba al hombre a volverse al “sentido de la tierra”, volverse a la naturaleza, al cosmos plural e inconmensurable en que habitamos. Por eso no fue casual que envió a Zaratustra subir a la montaña para vivir sólo en compañía de sus animales (águila y serpiente). Tampoco fue casual que el 3 de enero de 1989, estando en una plaza de Turín, al caer abatido por la implosión final de su cerebro que lo sumió en la locura, lo haya hecho abrazándose al pescuezo de un caballo que era azotado por su amo.

Sin duda, si Nietzsche viviera hoy se sumaría a alguno de los grupos defensores de los derechos de los animales. Y esta convicción se hace más cierta cuando leo y releo uno de sus más hermosos aforismos.

“Las fiestas de Dioniso no sólo establecen un pacto entre los hombres, también reconcilian al ser humano con la naturaleza. De manera espontánea ofrece la tierra sus dones, pacíficamente se acercan los animales más salvajes: panteras y tigres arrastran el carro adornado con flores de Dioniso. Todas las delimitaciones de casta que la necesidad y la arbitrariedad han establecido entre los hombres desaparecen: el esclavo es hombre libre, el noble y el de humilde cuna se unen para formar los mismos coros báquicos. En muchedumbre cada vez mayores va rodando de un lugar a otro el evangelio de la armonía de los mundos…” (La visión dionisíaca del mundo)

Y todo esto, claro está, en mi modesta opinión, a propósito del tema de la prohibición de la lidia de toros, por la que luchan los defensores de los derechos de los animales, opiniones por cierto, a las cuales me sumo incondicionalmente. No podría ser de otro modo.

Hernán Montecinos

http://www.kaosenlared.net/noticia/tauromaquia-arte-cultura-deporte-barbarie


* * *
(7)

¡Maltrato animal generador de violencia!

Por Uriel Ortiz Soto, en: semana.com, Opinión, 26 de enero de 2017, 11:05

Muy oportuno el proyecto de Ley que acaba de radicar en el Congreso el señor presidente Santos, quien como adalid de paz y premio Nobel se estaba demorando para dar ejemplo de pulcritud y de grandeza.

Con el proyecto de ley, liderado por el señor presidente, prohibiendo las corridas de toros –en lo que sea posible–, también las demás orgías de maltrato animal, llegará a su fin uno de los debates álgidos de los últimos tiempos; debemos felicitar a los antitaurinos puesto que finalmente ganaron la batalla por el derecho a la vida de los animales.

Es indudable que los hechos de violencia en cualquiera de sus modalidades y manifestaciones son generadores de más violencia: corridas de toros, corralejas, riñas de gallos, entre otras prácticas, son altamente nocivas al ser humano; quienes las promueven, sin excepción, son incitadores y provocadores de acciones violentas y vandálicas que la mayoría de las veces terminan en disturbios, con graves perjuicios y pérdidas económicas tanto para los organizadores como para quienes se oponen y generan espectáculos desagradables en una ciudad que, como Bogotá, se precia de culta.

Tenemos que aceptar que la Corte Constitucional no ha sido clara al dictar los fallos que anteceden para reactivar estas actividades, parecería que quieren quedar bien con dios y con el diablo puesto que no han tenido el suficiente pundonor jurídico para fallar en forma contundente y definitiva, recordemos cómo primero las prohibió en forma parcial y finalmente decidió autorizarlas en forma definitiva, con las consecuencias fatales que empiezan a ensombrecer sus decisiones.

Colombia, con premio Nobel de paz a la cabeza, producto de haber liderado el acuerdo de paz más difícil del mundo en los últimos tiempos, con el grupo guerrillero de las FARC, debería dar ejemplo de pulcritud y de grandeza para impedir que se continúen celebrando este tipo de espectáculos, que desdicen mucho de los logros alcanzados, máxime ahora cuando empezamos a trasegar la etapa posconflicto, donde todos nos debemos unir a una sola voz y a una sola causa: No más violencia entre los seres humanos y con las especies animales.

Es un contrasentido que queramos hacer de nuestro país un remanso de paz, como efectivamente lo va siendo después de firmado el acuerdo en la Habana, pero, por el otro lado estemos permitiendo que en nuestras propias narices se continúen las prácticas de la fiesta brava y otras actividades que ponen en tela de juicio el maltrato animal, que no obstante haber tenido tantos debates para su prohibición, un fallo de ligereza de la Corte Constitucional vuelve a prender las alarmas para darles nuevamente vía libre, aun en contra de casi el 70 % de los colombianos que las desaprobamos por salvajes, sangrientas y violentas.

Frente a todas estas circunstancias, es indudable que hay intereses políticos y económicos ocultos, no les importa cuáles sean los resultados sociales de las corridas de toros y maltrato animal, con tal continuar amasando inmensas fortunas, así sea a costa de herir la sensibilidad humana, puesto que según los taurófilos la tradición hace ley y las corridas se vienen implementando desde tiempos ancestrales, lo que indudablemente es cierto, pero cuando no existía mayor conciencia sobre normas legales y jurídicas, para sancionar la violencia y muerte animal, como efectivamente las hay ahora, que pueden ser aplicadas en primera instancia a sus promotores como autores intelectuales y a los matadores en calidad de ejecutores del maltrato y la muerte animal.

Para criar un toro de lidia hay que empezar desde el momento mismo de su concepción puesto que sus padres han debido ser seleccionados para que desempeñen el papel de adoptivos de la casta brava, la mayoría de las veces es una cadena que no se rompe y permite inmensas fortunas a sus empresarios ganaderos. Esto quiere decir que es todo un ritual, hay que conservarlo de generación en generación taurina para que en las corridas se rinda homenaje a su bravura de quienes fueron sus antepasados.

Muchos piensan que el suplicio de la fiesta brava es únicamente en el ruedo: todo empieza desde el llamado encaste, donde para probar su casta y pasar el examen como toro de lidia, son sometidos a los más terribles oprobios, como dejarlos sin comida y traspasarles los testículos con alfileres, días antes de las corridas son sometidos a duras pruebas para que los encargados de mostrarlos en el ruedo les den el visto bueno.

Esperamos que el proyecto de ley, así haya sido archivado por primera vez, vuelva a surgir, con la absoluta seguridad de que tendrá la aprobación de la mayoría de los colombianos, hemos visto cómo en varios países del mundo las corridas de toros y el maltrato animal en general tienen serias prohibiciones con consecuencias penales para quienes las promueven.

Pero apartándonos de las corridas de toros, entramos a otro capítulo de maltrato animal y es el de las corralejas y el coleo, nadie entiende por qué los señores alcaldes de las ciudades donde se celebran tan ruidosas como salvajes actividades no le ponen fin a tan deprimente espectáculo, puesto que no se trata únicamente del maltrato animal: es la vida de cientos de ciudadanos que azuzados por ganaderos inescrupulosos los embriagan y finalmente por unos pesos los lanzan al ruedo para que sirvan de espectáculo de lidia a los sementales, que descargan contra su humanidad toda su bravura, muchas veces los matan a cornadas o quedan lisiados de por vida.

Son estas dos causas las principales manifestaciones en cuanto a la fiesta brava, pero nos queda por conocer más a fondo lo que son las riñas de gallos y las peleas de caninos de casta, espectáculos que son pactados a muerte, por consiguiente son generadores también de violencia, y llevan en sus graderías una serie de maledicencias que se ocultan en los más recónditos estertores del ser humano, puesto que dada su deficiente tolerancia, desconocen los altibajos que con estos hechos se puedan presentar en la formación de presentes y futuras generaciones.

Respetados sicólogos y analistas han conceptuado que los hechos violentos contra la especie animal por lo regular generan peores hechos de violencia en los seres humanos, muchas veces sirven de excusa para ser un medio de escape a la práctica de actos violentos, siendo este punto el de mayor relevancia cuando se ejecuta en presencia de niños o menores de edad.

urielos@telmex.net.co

Publicado en:

http://www.semana.com/opinion/articulo/uriel-ortiz-soto-el-proyecto-de-ley-que-prohibe-las-corridas-de-toros/513310









Fuente: noticias.caracoltv.com
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