Las formas en las que funciona la vida NO son cosas fáciles; ir por la vida tiene sus cosas.
Hace unos días vimos una muchacha, de no más de 16 años. Iba arriba de una bicicleta. Atrás, en el portapaquetes. Vestía de negro y tenía la cara demacrada; adelante, manejando, iba uno de esos jóvenes vestidos de negro flacos, con el pelo largo y mirada acosada —pero que presumen valentía…— . Les vi pasar incidentalmente; eran alrededor de las 10:30 am.
Me dio la impresión de estar ante uno de esos cuadros en que se ve una muchacha llevada en una escoba por una bruja, atrás… en la escoba.
El bienvivir es una cosa, es lo que “está” enseñando la caterva de malnacidos, comunes; y es lo que “curiosamente” le enseñan las brujas de las bicicletas (.) a sus “convencidas/os…
Eso que vimos el otro día se ha vuelto común en un mundo corrompido desde las pomposas salas de “excelentísimos magistrados (¡BASURAS malnacidas!)”: que de justicia NO saben nada. Solo saben de ser LAMECULOS.
18-dic.-16.