13 diciembre 2016
Un domingo no es para pararse a pensar en lo que seguro será un imposible; ni tampoco lo es para dedicarse a contar estrellas; tampoco debiera ser un día en el que la contemplación del ombligo propio fuera un deporte victimista y autocomplaciente ante la ausencia de foro donde contarlo; un domingo es como una rosa en el bucarito de tu amada o la tostada de un desayuno decente ... los domingos son esos extraños días en que mientras unos sufren la presencia de todos sus niños, otros las disfrutan; es ese día que, como cualquier otro, ser feliz no debe ser solo un deseo utópico, es ese día, como cualquier otro, que con sólo poderlo disfrutar ya debiera ser lo que es. Contigo o con nadie, el domingo es lo que es ... un nuevo día.
Bien, ya santiguándome, y mientras pasaba la hoja del calendario virtual de mi agenda diaria, he escrito en ella una de las frases que en su dorso apunto cada día. Hoy, (va dedicada a esos queridos amigos que no veré), he escrito una de esas tantas y brillantes frases de García Márquez ... “El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad“.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es