Una definición clásica, nos señala que;
“La Masonería es un sistema peculiar de moralidad, velada por símbolos e ilustrada por alegorías”.
O bien;
“La Francmasonería es una institución iniciática, cuya estructura fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y simbólico”.
Se ingresa a ella por medio de la Iniciación. Fundada en el sentimiento de la Fraternidad y la Tolerancia, constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libres y de buenas costumbres, sin distinción de raza, nacionalidad y/o credo. Lo cual le permite estar a la vanguardia del progreso de la humanidad.
Se vale de una tradición iniciática compuesta por símbolos y alegorías, el lenguaje masónico trata de operar en lo profundo de la conciencia para sacar a la luz aquellos arquetipos que distinguen a los hombres cabales. De esta forma la Masonería se erige en defensora del progreso de la humanidad, de la paz mundial y el perfeccionamiento del ser humano, manifestándose como acérrima enemiga de la ignorancia, el fanatismo y la codicia, sea ésta individual o colectiva.
La Masonería considera que el hombre puede alcanzar su realización a través de la Justicia, la Espiritualidad y el Trabajo, ideales que inspiraron a hombres de todos los tiempos a la hora de enfrentar y combatir regímenes opresores, despóticos o que negaban la dignidad de la condición humana. Trilogía que en el seno de nuestra Institución no sólo se expresan sino que se hacen realidad.
Los masones fieles y verdaderos asumen que la Masonería es la esperanza de la realización del bien sobre la faz de la tierra, por esto apelan a su impulso gregario, al sentido ético y estético, a la libertad del pensamiento, del lenguaje, y por sobre todo al desarrollo de la inteligencia como fuente del conocimiento, con la certeza de que unidos seguirán avanzando, a paso firme, por la senda trazada en los postulados universales de la Orden.
Como institución docente tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la Humanidad. Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, para alcanzar la fraternidad universal del género humano. A través de sus miembros proyecta sobre la sociedad humana la acción bienhechora de los valores e ideales que sustenta.
La Francmasonería no es una secta ni es un partido. Exalta la virtud de la tolerancia y rechaza toda afirmación dogmática y todo fanatismo, aleja de sus Templos las discusiones de política partidista o de todo sectarismo religioso, sustenta los postulados de Justicia, Honor y Verdad, en consecuencia, propugna la justicia social y combate los privilegios, la intolerancia, y la mentira.
Los francmasones se reconocen entre sí como Hermanos donde quiera que se encuentren, por medio de signos y alegorías. Se deben ayuda y asistencia. Tienen, además, la obligación de practicar la solidaridad humana.
En la búsqueda de la verdad y en el logro de la justicia, es deber de los francmasones mantenerse en un lugar de avanzada en el proceso evolutivo e integrador del hombre y de la sociedad.