Por mucho tiempo, la política del “Comité de Emulación” ha sido la de preservar el ritual tan cercano como sea posible a la forma en que fuera originalmente aceptada por la G.L.U.I. y de no apoyar ninguna enmienda que no haya derivado de la misma autorizada fuente. Así, mientras que de vez en cuando ajustes menores han sido hechos con la autorización de esta entidad, el error inadvertido nunca se ha permitido sin ser debidamente controlado, menos permitir que con el curso del tiempo se constituya en una práctica establecida.
Por estos días hay muchos otros sistemas para trabajar el ritual y muchos masones consideran que la manera que ellos usan para llevar a cabo el trabajo en sus Logias es la única forma correcta. Ocasionalmente, algunos masones que practican otros ritos intentan señalar errores en el ritual, sin embargo, luego de una pequeña aclaración se dan cuenta que son sus propias Logias las que están saliéndose de la práctica normal en el Trabajo que ellos usan.
Durante muchos años después del establecimiento del ritual por la Logia de Conciliación y su aprobación por la Gran Logia Unida de Inglaterra en el año 1816 (seguido por el establecimiento de la Ceremonia de Instalación en 1827), no se realizaron esfuerzos para intentar imprimir el ritual, casi por medio siglo la repetición oral fue para muchos el único medio de aprendizaje. Las reuniones semanales de Emulación, entre otras, proveyeron esa oportunidad. Sin embargo, inevitablemente, algunos rituales impresos y manuscritos hicieron su aparición, no obstante, las diferencias entre ellos demostraban que no eran completamente exactos y no fue hasta los 1870 que los libros de ritual impresos empezaron a ser aceptados. Desde entonces un gran número ha sido publicado, entre los cuales ha habido algunos pretendiendo exponer el sistema de trabajo de Emulación; pero ninguno de éstos ha tenido autorización alguna de la Logia para el Mejoramiento de Emulación. Fue esta prohibición de la Gran Logia la que causó que Emulación llegara tarde al campo del patrocinio para una publicación de su propio ritual lo cual realizó por primera vez en 1969. Los rituales autorizados para ser impresos constituyen una preocupación primaria del Comité por proporcionar a los Oficiales de las Logias uniformidad de criterios en la aplicación del mismo, pero éstos no reemplazan el ensayo organizado y la asistencia a las Logias de Instrucción, solo allí lo que está escrito en los rituales cobra vida.
En Emulación el trabajo del Venerable Maestro Instalado (quien gobierna la Logia) y el de sus dos Vigilantes (ayudantes) tiene una primera prioridad en las Tenidas (reuniones) que se celebran en este Rito y que es la de saber escenificar y transmitir la esencia del Ritual y su simbolismo a los demás Hermanos.
Esto exige tres esfuerzos básicos:
1.- Entender la mecánica de los movimientos durante las Tenidas y poder guiar a los demás Hermanos menos experimentados.
2.- Entender y conocer suficientemente el significado de las diferentes frases, preguntas y respuestas del Ritual, para poder pronunciarlas libremente, con el tono y acento adecuados (preferiblemente de memoria) y poder escenificar los trabajos de modo fluido y natural.
3.- Vivir e interiorizar las Ceremonias.
De esta manera los demás miembros de un taller también se sentirán inmersos en el Ritual y en cada reunión encontrarán frases y símbolos que les harán reflexionar, entender y profundizar en el mensaje del mismo.
Sólo de esta manera se puede avanzar firmemente en el Arte Masónico a través del Ritual de Emulación, en sus grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, incluido el Arco Real, como parte indivisible del Tercer grado.