La selección simplemente cayó ante Chile por penales terminando invicta sin que ningún equipo le pudiera ganar, paradójicamente contra un equipo que llego al campeonato perdiendo contra la misma.
Algo que debería revisarse en las definiciones de los torneos, donde si un equipo que haya perdido y juega la final luego del alargue no puede vencer a uno invicto este se adjudica el título y no ir a la grotesca definición por penales.
Definición que debería aplicarse en caso que los dos equipos lleguen invictos.
El peso de la historia ganadora de Argentina es abrumadora ante un ignoto Chile que solo consiguió dos Copas Américas en toda su historia.
Argentina es uno de los equipos más exitosos del fútbol mundial. Fue campeona en dos oportunidades de la Copa Mundial de Fútbol (1978 y 1986) y finalista en otras tres ocasiones (1930, 1990 y 2014). Argentina es, luego de Uruguay, la segunda selección que más veces ha ganado la Copa América, lográndola en 14 ocasiones (1921, 1925, 1927, 1929, 1937, 1941, 1945, 1946, 1947, 1955, 1957, 1959-I, 1991 y 1993).
Además es la selección que más subcampeonatos logró en la competición, con catorce (1916, 1917, 1920, 1923, 1924, 1926, 1935, 1942, 1959-II, 1967, 2004, 2007, 2015 y 2016).
También obtuvo en 1992 la «Copa Rey Fahd» –renombrada y oficializada a partir de 1997 como Copa FIFA Confederaciones–, en tanto que en 1995 y 2005 disputó el partido definitorio de dicho torneo.4 5
Es considerada como una de las grandes potencias de la historia del fútbol internacional, figurando cuarta en la tabla histórica de los mundiales con un total de 140 puntos.
Además, a nivel de selecciones mayores es una de las tres selecciones con más copas oficiales de la historia, con diecinueve títulos, contándose las dos Copas Mundiales, las catorce Copas América, la Copa Confederaciones, a las que se deben sumar dos competencias interconfederativas: el Campeonato Panamericano de Fútbol de 1960 y la Copa Artemio Franchi de 199
Los exitistas castigadores de turno y lamentablemente el periodismo deportivo ponen en el ojo de la tormenta a Lionel Messi y el resto de sus compañeros ignorando que en el fútbol todo puede ocurrir.
La derrota, paradójicamente, absuelve a los culpables y crucifica a los únicos que le dan dignidad a la marca selección.
Nada que le importe mucho a los hinchas y opinologos de turno del fanatismo argentino impregnado en un manto de estupidez pocas veces visto que se hace gala tras cada derrota que puede
en cada conversación, en cada café, en cada oficina, o en cada lugar que se habla del tema.
Hasta la final con Chile el equipo argentino era el mejor para los fanáticos de la estupidez argentina y luego del resultado el peor.
Messi no puede renuncia a la selección porque le estaría dando la razón a todos los estúpidos que lo tratan de pecho frio.
Debe superar este momento y tratar hasta el final de su carrera de romper el supuesto maleficio que acompaña a la selección.
El resto de sus compañeros son conscientes de quien puede seguir y quien no estando en ellos tomar la decisión de abandonar la selección.
Luego habrá que evaluar si la responsabilidad es de los jugadores o del DT que evidencio fallas en el armado del equipo a incluir jugadores en malas condiciones físicas como Di María, Banega y Biglia
y como ocurre con casi la totalidad de los técnicos no tomo precauciones en ensayar la definición por penales.
En el medio de esta situación no se puede dejar de lado el “caótico desorden que atraviesa la AFA sin conducción en plena investigación por los fondos robados”
Algo que también influyo en el plantel.
Una AFA plagada de dirigentes corruptos que no quieren abandonar sus puestos para continuar “comiendo el queso” sin importarle el fútbol argentino.
Si la FIFA decidiera desafiliar a la AFA por ser intervenida por el estado, no sería una mala salida para recomponer todo el futbol argentino a pesar de perder un mundial y el resto de los torneos.
Sería un borrón y cuenta nueva para comenzar un nuevo camino por el bien del fútbol argentino.
Primero hay que arreglar las cosas en la AFA y que una vez que asuma una nueva figura al frente del organismo se deberá "hablar con Messi y restablecer la relación".
La vida continua y hablar de fracaso es descabellado.
Fracaso fue lo de Brasil, Uruguay, Paraguay...
Solo hay que dar vuelta la página y comenzar nuevamente a escribir una historia diferente.
"Pienso que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota.
En manejarse en ella.
En la humanidad que de ella emerge.
Para construir una identidad capaz de experimentar un destino común, donde se puede fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean afectados.
En no ser un trepador social, en no pasar sobre el cuerpo de los otros para llegar primero.
Ante este mundo de vencedores vulgares y deshonestos, de hacedores falsos y oportunistas, de gente importante, que ocupa el poder, que escamotea el presente, ni qué decir el futuro, todos neuróticos del éxito, de las apariencias, de llegar a ser.
Ante esta antropología del ganador, de lejos prefiero al que pierde..."
Pier Paolo Pasolini