Fotografía de Édouard Boubat
25 mayo 2016
Mi querido Párroco, con dos cañas sobre la mesa, (la mía 0,0%), sentados ahí, frente al mar, a pleno sol, en ese chiringuito de nuestra perdición, me lanza un mensaje sin respuesta, pues la hace mirando a la linea horizonte de nuestro Mar: “¿Por qué los padres, por muy viejos que sean, sufren por sus hijos y por su estabilidad más, incluso, que los propios hijos?” … y luego, sin dejar que yo me lance a la yugular de su caja de los secretos inconfesables, me apostilla … “No. no, me contestes, Enrique, sé que no hay respuesta”
Fuente: etarrago.tumblr.com