22 marzo 2016
Y se paró la Procesión. La Virgen ante nosotros y esa amiga del alma de toda la vida, de un negro riguroso, mantilla negra, tras negras sombras y un numeroso grupo de beatas de también negro atavío, se puso a cantar una bella saeta que hizo que nos saltaran lágrimas de emocion ante tal escenario. Una bella Virgen Maria sólo iluminada por la luz de las velas de los cofrades y sus puntiagudos sombreros, un lento redoble de muerte del tambor del maestro del instrumento, gente llorando de modo silencioso por la emoción de esa extraordinaria música y voz y nosotros ahí, viviendo el momento, un momento prodigioso en el que rendiamos culto a la Fe de siempre, a la Fe de nuestros mayores.
Terminada la saeta, la Procesión prosiguió y mi amiga se fundió en un largo abrazo con cada uno de nosotros y cuando me tocó a mi, con cara muy emocionada me dijo: "Veo que te ha gustado, Enrique, ahora solo nos falta creer". Y al grito de "vámonos al Vicentet", salimos todo el grupo a celebrar el casi muy lluvioso primer día Santo de esta Semana apostólica y romana de nuestras esencias al Local más populoso del Barrio hasta que el vino, los fritos y la charla nos tumbó. Viva la Semana Santa, viva mi "Spain is different" ... y olé.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es