Las cifras de niños que mueren de hambre (y sed) en Colombia son alarmantes y vergonzosas. Hace un año las2orillas.co denunciaba El caso de los 5000 niños que han muerto de hambre en La Guajira llega a la OEA, y el documental de Gonzalo Guillén como prueba que utilizará la comunidad indígena Wayúu para detener el exterminio de su etnia, a causa de que el río madre de la región que fue represado y su agua privatizada para el servicio de la industria agrícola y la explotación de la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo.
Foto ilustrativa: notimundo2.blogspot.com Historia y realidad de los niños indígenas que mueren de hambre en Caño Mochuelo, Casanare.
Este documental inédito que acaba de terminar el periodista colombiano Gonzalo Guillén, “El río que se robaron”, será utilizado como prueba judicial para ilustrar a la Comisión sobre los hechos denunciados a través de imágenes sobrecogedoras de La Guajira y testimonios de víctimas y victimarios. “Esto, con el fin de que la comunidad Wayúu pueda acceder y disfrutar de forma segura, indefinida, prioritaria y exclusiva del agua, un bien de uso público que hoy se encuentra en una represa a la cual los indígenas no tienen ningún acceso”, declaró Sáchica Moreno.
Lo anterior, según informe de Diana López Zuleta, en las2orillas.co (marzo 16 de 2015). Ese panorama incierto y desgarrador se agudiza a la fecha, aún más con los problemas del clima, la pobreza, la corrupción y el abandono.
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Colombia, un país donde los niños todavía se mueren de hambre
En menos de una semana dos menores wayúu fallecieron por desnutrición en clínicas de Barranquilla. En Arauca murió un pequeño de un año y seis más están en riesgo.
Por Semana.com, Nación, febrero 3 de 2016. Foto: Daniel Reina Romero / Semana
Tenía 11 meses y su peso era de una recién nacida (4.000 gramos). Duró 10 días en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Reina Catalina de Barranquilla porque padecía de desnutrición severa. Aunque los médicos de este centro intentaron salvarle la vida, esta wayúu -que no alcanzó a cumplir su primer año de vida- murió el sábado pasado.
Este martes, tres días después del dramático desenlace de aquella bebé, se conoció el caso de otro pequeño wayúu de 10 años que murió en la clínica de la Costa, también de Barranquilla. Aunque el menor padecía una patología pulmonar, su alto grado de desnutrición y sus bajas defensas afectaron su situación.
Ambos pequeños procedían de distintos resguardos de la comunidad indígena wayúu de La Guajira, lugares en donde escasean el agua y la comida –una problemática agudizada con la sequía- y en el que además no tienen centros de salud que les presten una atención digna, razón por la que deben ir a buscar ayuda en otras ciudades.
Lo más preocupante es que esta situación, que parecía ocurrir exclusivamente en la península, está sucediendo en otros lugares del país.
El pasado 28 de enero un pequeño de un año falleció por desnutrición y por las consecuencias que eso trajo a su salud, en el resguardo de San José de Lipa de la comunidad indígena Hitnú de Arauca.
“Preocupa que esta situación se convierta en un problema endémico, y no sólo es La Guajira”, manifestó este miércoles el defensor del Pueblo, Alfonso Cajiao Cabrera, al referirse al caso de ese menor.
Funcionarios de la Defensoría visitaron el resguardo en Arauca y allí se encontraron con el padre del menor, quien les contó que pese a que existen dos puestos de salud en la zona, ninguno funciona y no hay ni un solo médico.
Durante el recorrido, una enfermera de la IPS Sekeimo que acompañó a la comisión del organismo se encargó de prestar sus servicios a la población y se dio cuenta de que hay seis niños más con patologías de desnutrición crónica, erupciones cutáneas, conjuntivitis, neumonía, gastroenteritis y bronquitis.
Los menores fueron diagnosticados como pacientes en alto riesgo y, por eso, fueron trasladados al Hospital San Vicente de Arauca.
Como si esto fuera poco, en ese centro médico la Defensoría ubicó tres menores más con problemas de desnutrición. Y las madres de los pequeños –jóvenes de 13 y 16 años- también presentan problemas de salud por la precaria alimentación.
Según el organismo defensor, a estos pacientes al principio les fue negada la atención médica por la falta de un documento de identidad, algo que a la luz de las normas es abiertamente ilegal.
La preocupante situación deja en evidencia la débil acción de las instituciones encargadas de evitar que estos dramáticos episodios se sigan presentando en un país que presume de ser moderno, pero donde todavía se dejan que los niños mueran de hambre.
Publicado en:
http://www.semana.com/nacion/articulo/tres-menores-fallecieron-por-desnutricion-en-barranquilla-y-arauca/459158
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El caso de los 5000 niños que han muerto de hambre en La Guajira llega a la OEA
El documental de Gonzalo Guillén será una de las pruebas que utilizará la comunidad indígena Wayúu para detener el exterminio de su etnia.
Por: Diana López Zuleta | marzo 16, 2015
La nación indígena más grande de Colombia, Wayúu, establecida en el extremo norte de Colombia, muere de hambre y sed porque el río madre de la región fue represado y su agua privatizada para el servicio de la industria agrícola y la explotación de la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo.
Las cifras han conmovido al país: más de 37 mil niños indígenas sufren de desnutrición en esa zona (departamento desértico de La Guajira) y al menos 5 mil han muerto de inanición, aunque autoridades tradicionales Wayúu, como Armando Valbuena, sostiene que el número de pequeños muertos de hambre se acerca, en realidad, a los 14 mil.
Y la mortandad no se detiene.
El Nobel de literatura colombiano Gabriel García Márquez tuvo linaje Wayúu por parte de madre y la influencia de esa cultura está presente en una buena parte de su obra.
La dimensión de la tragedia Wayúu no tiene cifras precisas debido a que la mayor parte del territorio que ocupa esta nación de origen prehispánico carece de control y presencia estatal colombiana efectiva.
La mayor parte de los niños que mueren no alcanzan a llegar a los centros de salud para ser atendidos debido a que deben caminar enormes distancias por el desierto por carecer de mejores medios de transporte.
Por esta misma situación, más de la mitad de los niños que han muerto de inanición no son inscritos en el registro civil al nacer y sus fallecimientos tampoco son reportados. Por tanto, el gobierno no tiene cifras reales.
La Guajira, una península desértica, es la región más septentrional de Suramérica.
Los Wayúu no tienen acceso al agua porque el río Ranchería (único de la región) fue secado en su totalidad y sobre su lecho muerto hoy transitan carros y animales carga. La etnia vive en condiciones paupérrimas, carece de alimentos y de servicios básicos como electricidad, acueducto, salud y educación.
Esto ocurre a pesar de que La Guajira, con una población de 500 mil habitantes, durante los últimos 20 años ha recibido más de mil millones de dólares en regalías por la extracción de sus recursos naturales (carbón y gas), además del dinero que le corresponde cada año del presupuesto nacional. La mayor parte de ese dinero es robado por la corrupción que domina las administraciones públicas locales.
El gobierno colombiano destina desde Bogotá recursos para la etnia Wayúu pero no llegan a los indígenas. Por ejemplo, el Programa de Alimentación y Nutrición –PAN- cuya inversión anual es de más US $15 millones, se queda atrapado en redes de corrupción que lo capta ilegalmente y ha sido utilizado para recoger votos en campañas políticas, denunciaron los voceros Wayúu Armando Valbuena y Javier Rojas Uriana.
En medio de esta situación que la estatal Defensoría del Pueblo (órgano gubernamental encargado de la defensa de los derechos humanos) ha calificado en un informe oficial como “crisis humanitaria”, la comunidad Wayúu acudió por primera vez a la Comisión Interamericana de Derechos Humamos –CIDH–, de la OEA, con sede en Washington, para que tutele sus derechos vitales fundamentales.
En efecto, el 6 de febrero de 2015, a través de su representante legal (Javier Rojas Uriana) y cinco autoridades tradicionales indígenas, pidió a la CIDH dictar medidas cautelares urgentes que le permitan recuperar el uso del único río que poseen y con ello detener la actual mortandad por inanición de niños y adultos mayores.
El acompañamiento legal de la gestión judicial internacional está a cargo del Consultorio Jurídico de la Universidad de Bogotá ‘Jorge Tadeo Lozano’, dirigido por la abogada Carolina Sáchica Moreno, quien elaboró la solicitud legal de medidas cautelares. Esta demanda pretende que el organismo interamericano ordene la apertura inmediata de las compuertas que restringen el paso del agua del río Ranchería, que es acumulada en la represa El Cercado.
De acuerdo con Sáchica Moreno, el agua del río, un bien público, fue privatizado y la primera consecuencia de ello es el proceso de exterminio en que se encuentra esta etnia colombiana, sumida en la miseria y el abandono.
La mayor parte del río quedó completamente seco, pues su caudal hoy está destinado exclusivamente a grandes haciendas del sur de La Guajira y a las operaciones industriales de las minas de carbón a cielo abierto de Cerrejón.
El pedido a la CIDH se acoge a legislación internacional y nacional, y a estudios de la Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República según los cuales los primeros destinatarios del agua deben ser siempre (sin excepciones de ninguna clase) los seres humanos y solamente después de que ellos la tengan garantizada a satisfacción, los excedentes que resulten pueden ser usados en menesteres agrícolas, industriales y otros.
De acuerdo con el escrito judicial, además de pedir la apertura inmediata de las compuertas de la represa para que el agua llegue cuanto antes a los indígenas, se pide que se ordene suspender de manera inmediata las tomas de agua de La Guajira que Cerrejón obtiene de otras fuentes públicas distintas al río, principalmente subterráneas, hasta cuando una evaluación técnica idónea e imparcial determine si después de abastecer satisfactoriamente a los seres humanos en la región, quedan excedentes de agua para destinarlos a la agricultura a gran escala y la explotación de las minas de Cerrejón.
“Esto, con el fin de que la comunidad Wayúu pueda acceder y disfrutar de forma segura, indefinida, prioritaria y exclusiva del agua, un bien de uso público que hoy se encuentra en una represa a la cual los indígenas no tienen ningún acceso”, declaró Sáchica Moreno.
Un documental inédito que acaba de terminar el periodista colombiano Gonzalo Guillén, “El río que se robaron”, será utilizado como prueba judicial para ilustrar a la Comisión sobre los hechos denunciados a través de imágenes sobrecogedoras de La Guajira y testimonios de víctimas y victimarios.
“El río que se robaron” será estrenado próximamente en un canal de TV de Miami.
Publicado en:
http://www.las2orillas.co/el-caso-de-los-5000-ninos-han-muerto-de-hambre-en-la-guajira-llega-la-oea/
Fuente: www.semana.com