Por el fallecimiento de su abuelo Alejandro Toro: Abuelito creo que ha llegado el momento de despedirnos, ya nos dimos la última mirada, el último abrazo.
No estarás físicamente con nosotros, no podremos tocarte, ni sentirte cerca, como quisiéramos, pero sabemos que tu viejita Eloisa, mi abuelita, te llamó para que la acompañes.
La vida nos ha golpeado nuevamente como familia y tenemos tristeza por tu partida, sin embargo quisiera esta oportunidad agradecer muchas cosas; primero por ser tu nieto y dejarme compartir contigo, cada vez que quise hacerlo, sin reproches, sin preguntas, sin rencores.
Segundo por haber compartido con nosotros casi por 100 años, por hacernos vivir momentos únicos y memorables, por tus chistes, canciones, por tu entusiasmo y alegría, por inculcar siempre la unidad familiar.
Quisiera también agradecer tus enseñanzas, no expresadas en palabras, ni en simples teorías, sino en hechos concretos, donde tu valentía, esfuerzo y lucha estuvieron siempre presentes, teniendo a tu familia como el principal pilar de tu existencia.
Como no destacar tu atrevido reto de venirte del "Placer" para sacar a tu familia adelante.
De ser agricultor de oficio, artesano de alpargatas, te convertiste en un obrero constructor, sin tener estudios, ni conocimientos previos, afrontaste con desafío importante, todo esto por los tuyos.
Alguna vez te pregunté: Abuelito, porqué te viniste a Ipiales? Y me dijiste: "en el campo no había futuro para mis hijos, yo era agricultor, un trabajo muy sacrificado, no quería eso para mis hijos".
Llegaste a Ipiales con tu familia, construiste con tus propias manos tu casa, hicieron una gran casa hermosa, sin arquitectos, ni diseñadores, solo con instinto, con visión de familia. Hiciste que ese caserón de cemento fuera lo que hasta hoy un hogar no solo para tus hijos, sino también para tus nietos y bisnietos.
Abuelito, cuéntale a mi abuelita, a mi papá, a mi mamá, que todos estamos bien, que no ha pasado ni un solo día desde que se fueron que los extrañamos, que nada es igual sin ellos, cuéntale que recibiste los mejores cuidados de tus hijos como mucho amor.
Cuéntale a la abuelita lo que yo sé. Que te aburriste de tomar remedios, de los controles médicos, de no salir a caminar, de no salir de pasear en el Nissan, de no poder estar pendiente de quien llegaba a tu casa y brindarle un cafecito.
Dile porqué, por todas esas cosas, sabias que acá no es tu lugar y por eso aceptaste su llamado, donde todo estará mejor, donde estarás tranquilo, descansando y por su puesto acompañado de mi abuelita y mi papá.
Buen viaje Abuelito, te amamos y te amaremos siempre.
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Nota del editor:
Estimados hijos de quien en vida fue don Alejandro Toro:
Reciban sus hijos e hijas, nietos y bisnietos, demás familiares y amigos, nuestro sentimiento de solidaridad, acompañamiento, y sentidas condolencias, ante el sensible fallecimiento del señor Alejandro, su padre.
Su vida fue un ejemplo de tenacidad e integridad, como padre y esposo, amigo, abuelo, trabajador incansable por el bien y desarrollo de Ipiales, digno de los mejores para nuestra sociedad. Allí están sus obras como muestra de su grandeza y trabajo.
Mi familia, nos unimos a este sentir junto con el resto de la familias para acompañarlos. Nuestro más sentido pesar.
Bernardo Andrade Tapia
Domingo, 20 de septiembre de 2015